Hoy, me acompaña Bohumil Hrabal y su sátira “Trenes rigurosamente vigilados”, pero no le digo: oye, Hrabal, ese que ves ahí, en este parque de Vista Alegre, antigua Finca Simenón, es el edificio Casa de Europa, no una estación de ferrocarril como las de tu juventud. La casa, de estilo colonial, fue construida en 1903, como residencia de una acaudalada familia compostelana; y en ella destaca su galería: al menos es lo que más me gusta. En la actualidad, el edificio, restaurado en 1999, pertenece a la Universidad de Santiago de Compostela, que lo emplea para reuniones y de alojamiento para invitados de otras universidades. Nunca he entrado y dudo que algún día lo haga, sí lo he hecho en el museo de Historia Natural, ese edificio que está ahí delante. Antes lo había visitado cuando se encontraba en la Facultad de Química. Pero estoy convencido que me gusta más ver la Casa de Europa por fuera, cuando paseo por el parque que transito entre el del Auditorio de Galicia, al norte, y el de Galeras, al sur, desde el cual se accede a la ruta del Sarela, uno de los paseos fluviales que pueden recorrerse sin notar que te encuentras dentro de una cuidad con diversas zonas verdes que se conectan entre sí, para mayor gusto y disfrute de los paseantes que prefieran un instante apartado del asfalto o de las bellas piedras del casco histórico, que se encuentran a apenas cinco minutos del lugar de las imágenes fotográficas…
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...




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