Ir al contenido principal

James Poe, personajes al límite

La carrera de guionista de James Poe se inició en la década de 1940; desde entonces no paró de trabajar y de acumular un currículum repleto de títulos memorables en los que se aprecia su capacidad para adaptar de la literatura al guion. La mayor parte de sus guiones son adaptaciones de novelas y obras teatrales de prestigiosos dramaturgos estadounidenses, póngase los casos de Tennessee Williams, Lillian Hellman y Clifford Odets. Poe, neoyorquino nacido en 1921 y fallecido en 1980, escribió para programas de radio, cine y televisión. Y sus mejores guiones llevan a sus personajes al límite. Los sitúa allí, en situaciones extremas, donde el conflicto colisiona y estalla, poniéndolos a prueba. Esta constante se repite y da sus frutos más jugosos en Trágica información (Scandal Street, Phil Karlson, 1952); en sus dos colaboraciones con Robert Aldrich, La podadora (The Big Knife, 1955) y ¡Ataque! (Attack, 1956), en las que adaptaba dos obras teatrales, de Clifford Odets y Norman Brooks, respectivamente; en La gata sobre el tejado de zinc (Cat on a Hot Tin Roof, Richard Brooks, 1958), del que había realizado un primer guion, pero que, al parecer, Brooks reescribió para adaptarlo a su terreno; en El último tren de Gun Hill (Last Train from Gun Hill, John Sturges, 1959) o en Danzad, danzad, malditos (The Shoot Horses, Don’t They?, Sydney Pollack, 1969), que iba a ser la película con la que pensaba debutar en la dirección. Finalmente, el proyecto fue a parar a manos de Sydney Pollack y Jim Poe nunca llegaría a dirigir; pero ahí queda su innegable contribución al cine, en los guiones arriba nombrados o en otros como Los lirios del valle (Lilies of the Field, Ralph Nelson, 1963), Estado de Alarma (The Bedford Incident, James B. Harris, 1965) o La vuelta al mundo en 80 días (Around the World in 80 Days, Michael Anderson, 1956), que le valió el Oscar al mejor guion adaptado. Y aquí lo curioso de los premios; ni de lejos es uno de sus mejores guiones. Tampoco era de los mejores del año, pero Hollywood necesitaba espectáculo que devolviese al público la ilusión que lo llevase a las salas. Y eso fue lo que premió: el despliegue de medios y la suma de estrellas que se dejan ver en la película dirigida por Michael Anderson y protagonizada por David Niven, Shirley MacLaine y “Cantinflas”.


Filmografía (incompleta)


Close-Up (Jack Donahue, 1948), fue el primer título cinematográfico en el que su nombre aparece acreditado. Suya fue la historia que dio pie al guion de John Bright y Max Wilk.


Dos pasiones en pugna (Without Honor, Irvin Pichel, 1949), guion original.


Trágica información (Scandal Street, Phil Karlson, 1952), adaptación de la novela de Samuel Fuller.

El secreto de Paula (Paula, Rudolph Maté, 1952), guion a partir de la historia de Larry Marcus.

A Slight Case of Larceny (Don Weis, 1953), aportó la historia en la que se basó el guion de Jerry Davis.


La podadora (The Big Knife, Robert Aldrich, 1955), adaptación de la obra teatral de Clifford Odets.

¡Ataque! (Attack!, Robert Aldrich, 1956), adaptación de la obra de Norman Brooks.

La vuelta al mundo en 80 días (Around the World in 80 Days, Michael Anderson, 1956), adaptación de la novela de Julio Verne.

Hot Spell (Daniel Mann, 1958), adaptación de la novela de Lonnie Coleman.


La gata sobre el tejado de zinc (Cat on a Hot Tin Roof, Richard Brooks, 1958), adaptación de la obra teatral de Tennessee Williams.

El último tren de Gun Hill (Last Train from Gun Hill, John Sturges, 1959), de la historia “Showdown” de Les Crutchfield.

Réquiem para una mujer (Sanctuary, Tony Richardson, 1961), adaptación de la novela Santuario de William Faulkner.


Verano y humo (Summer and Smoke, Peter Glenville, 1961), adaptación de la obra teatral de Tennessee Williams.


Cariño amargo (Toys in the Attic, George Roy Hill, 1963), adaptación de la obra teatral de Lillian Hellman.


Los lirios del valle (Lilies of the Field, Ralph Nelson, 1963), adaptación de la novela de William E. Barrett.

Estado de alarma (The Bedford Incident, James B. Harris, 1965), adaptación de la novela de Mark Rascovich.


Motín (Riot, Buzz Kulik, 1969), adaptación de la novela de Frank Eli.


Danzad, danzad, malditos (They Shoot Horses, Don’t Day?, Sydney Pollack,1969), adaptación de la novela de Horace McCoy.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...