Ir al contenido principal

El monstruo (1994)


Años antes de alcanzar el reconocimiento internacional con La vida es bella (La vita é bella, 1997), Roberto Benigni había participado en varias películas de Jim Jarmusch, protagonizado el último film de Federico Fellini, encarnado al hijo del inspector Clouseau en El hijo de la pantera rosa (Blake Edwards, 1993) y desarrollado una exitosa carrera en su país natal como director, guionista y actor de comedias en las que las confusiones, creadas por y alrededor de su personaje, generan momentos de elevada comicidad. Una de sus producciones más conocidas de esta etapa es El Monstruo (Il mostro, 1994), en la que una vez más contó con Nicoletta Braschi como pareja protagonista y con Vincezo Cerami como coguionista, rol que el escritor desempeñó desde Soy el pequeño diablo (Il piccolo diavolo, 1988) hasta El tigre y la nieve (La tigre e la neve, 2005). El monstruo parte del equívoco que se produce al inicio del film, tras el cual una mujer acude a la policía para denunciar lo que ella considera un intento de violación y asesinato, convencida de que se trata del psicópata que ha descuartizado a dieciocho mujeres. Desde ese instante Loris (Roberto Benigni) se convierte en el objetivo de la policía, que, segura de su culpabilidad y deseosa de acabar con las muertes y el pánico, lo mantienen bajo estricta vigilancia. Este hecho genera la confusión en las fuerzas del orden, al interpretar las excentricidades del sospechoso como parte de los actos de una mente perturbada y sádica. Como consecuencia se le encarga a la agente Jessica Rossetti (Nicoletta Braschi), única voluntaria, que contacte con el supuesto psicópata para que estimule a la bestia que habita en él, y de ese modo atraparlo. El monstruo está repleta de momentos de gran hilaridad, que surgen de los equívocos, de la inusual personalidad del sospechoso o de su manera de entender un entorno en el que sobrevive gracias a su picaresca, aunque ésta no le sirve con la mujer a quien, para conseguir algo de liquidez, alquila una de las habitaciones de un piso que no puede pagar. Mientras Jessica se pasea ligera de ropa por la casa, en un intento desesperado por despertar al monstruo, se produce el inevitable acercamiento entre ellos, aunque éste se ve entorpecido por las órdenes recibidas y por la insistencia del psiquiatra del cuerpo (Michel Blanc), que en todo momento muestra mayor desequilibrio que ese falso culpable que evita caer en la tentación pensando en la inflación y en el producto interior bruto, al tiempo que aguarda pasar el examen de chino que podría sacarle de la crisis en la se encuentra inmerso desde mucho antes de tener que sufrir el extraño comportamiento de la agente, del "loquero" y de la esposa de este (Dominique Lavanant).

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...