Ir al contenido principal

A quemarropa (1967)


Hasta la fecha, la novela 
The Hunter de Richard Stark (uno de los seudónimos empleados por Donald E. Westlake) ha dado origen a dos adaptaciones, la rodada por John Boorman y la realizada por el guionista Brian Helgeland en 1999, titulada Payback. En las dos producciones el nombre del protagonista del relato literario (Parker) se cambia por el de Walker, en la primera, y Porter, en la segunda, pero ambos mantienen en común el individualismo y la violencia que les permiten sobrevivir dentro de un entorno deshumanizado, donde solo el dinero tienen importancia. El pesimismo y la contundencia narrativa que imperan en A quemarropa (Point Blank, 1967) la emparentan con títulos como Código del hampa (The KillersDonald Siegel, 1964), Bonnie and Clyde (Arthur Penn, 1967) o Bullit (Peter Yates, 1968), antecedentes del policíaco que se impondría en la década de los setenta, producciones en las que domina el desencanto que impulsa a sus protagonistas a actuar de un modo expeditivo como el empleado por este delincuente que transita por un espacio corrupto donde el hampa ha evolucionado, se ha transformado su apariencia y se ha convertido en la corporación empresarial a la que Walker (Lee Marvin) se enfrenta después de sufrir la traición de su esposa (Sharon Acker) y de su amigo Mal Reese (John Vernon).


Los compases
 iniciales de A quemarropa presentan una narrativa que intercala espacio y tiempo, artificio que genera la atmósfera de pesadilla que envuelve al personaje tanto en la fiesta donde su amigo le suplica su ayuda como en la soledad de una oscura celda de la prisión de Alcatraz. En ese instante Walker mezcla sus recuerdos para comprender cómo ha llegado hasta esa situación, lo que permite descubrir el robo en el que participó antes de que Reese le disparase a quemarropa en el interior de la mítica prisión. La sucesión de escenas de la traición se desarrollan con anterioridad a los títulos de crédito que se sobreimpresionan sobre imágenes que muestran al herido recuperándose antes de sumergirse en la bahía de San Francisco, donde segundos después se observa a un Walker envejecido, que regresa en barco a ese mismo espacio del que logró escapar con vida para ajustar cuentas en el presente, durante el cual se desvela como una individualidad que no tiene cabida dentro de la jungla de asfalto donde se convierte en cazador y presa. En su mente la idea venganza se combina con su deseo de recuperar la parte del botín que le corresponde, pero sus objetivos se ven dificultados porque Reese se ha convertido en un importante miembro de la corporación dirigida por Carter (Lloyd Bochner), Brewster (Carroll O'Connor) y un tercer hombre, que resulta ser el mismo individuo que le aborda al inicio del film, y que se presenta como Yost (Keenan Wynn). Este extraño no esconde su deseo de asumir el control exclusivo de la empresa criminal; y para alcanzar dicho propósito se vale de la contundencia expeditiva de Walker, capaz de enfrentarse en solitario a esa organización jerarquizada y adaptada al mercantilismo dominante en un espacio-tiempo donde el dinero es principio y fin de todo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...