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El tenorio tímido (1924)

Al poco de llegar a Hollywood,  Harold   Lloyd  entabló amistad con  Hal Roach , que, al igual que él, trabajaba como extra en Samsom  ( J. Farrell MacDonald , 1914). A partir de ese instante continuaron ejerciendo de figurantes hasta que el segundo recibió una pequeña herencia, que empleó para financiar y dirigir modestas producciones protagonizadas por el primero. Gracias a estas comedias  Roach  firmó un contrato de distribución con la Pathé , lo cual les posibilitó una mejor distribución de sus películas y un incremento de popularidad e importancia dentro de la joven industria en la que se convirtieron en dos figuras claves.  Como tantos otros cómicos del cine mudo, Lloyd se inició interpretando un personaje que imitaba al exitoso vagabundo creado por Charles Chaplin , pero pronto quiso desmarcarse de esa tendencia que no colmaba sus aspiraciones artísticas, de modo que ideó su propio alter ego cinematográfico, aquél que se dio a conocer...

Historia de los crisantemos tardíos (1939)

Aunque alcanzó prestigio internacional en la década de 1950, gracias a títulos como Vida de Oharu, mujer galante  (1952) o Cuentos de la luna pálida de agosto  (1953),  Kenji Mizoguchi  ya era un experimentado realizador, de marcado estilo personal y con una manera propia de entender el cine como medio para expresar los sentimientos y sufrimientos que observaba y sentía, constante que se descubre en  Historia de los crisantemos tardíos ( Zangiku monogatari ), una de sus (muchas) cimas cinematográficas en la que una vez más contó con la colaboración de su amigo  Yoshikata Yoda , su guionista habitual desde Elegía de Naniwa (1936). El cine de Mizoguchi  se caracteriza por la lentitud y la serenidad que transmiten tanto sus largos planos como la suavidad en los movimientos de la cámara, que realzan la belleza visual tras la que se esconden injusticias o sacrificios como el narrado en este excelente melodrama ambientado en el Japón del periodo Mei...

Aquí un amigo (1981)

No le faltaba razón a  John Ford  al comentar que <<cuando un director crea una pequeña joya de vez en cuando, tiene derecho a hacer algunas películas más o menos corrientes>>. Más fino hiló el personaje interpretado por el cómico Joe E.Brown en Con faldas y a lo loco ( Some Like It Hot , 1959), cuando dijo que <<nadie es perfecto>>. Si se piensa en la primera afirmación, a muchos directores habría que darles crédito casi ilimitado, y si se plantea la segunda, habría que aceptar y dar por buena la falibilidad de cualquiera de ellos. Seguramente estas dos cuestiones no se tuvieron en cuenta a la hora de valorar las producciones menos logradas de cineastas que, a lo largo de su carrera, crearon obras que han permitido disfrutar a generaciones de aficionados al cine, clásicos indispensables que ayudaron a convertir aquel primigenio espectáculo de feria en el Séptimo Arte. Pero en el ámbito cinematográfico, como cualquier otro, también existen pr...

El botones (1960)

Después de años actuando para otros, el cómico  Jerry Lewis  debutó en la dirección de largometrajes con la comedia El botones (The Bellboy) , en la que también asumió labores de guionista y productor, además de desdoblarse como actor al realizar una autoparodia del  Lewis  estrella de cine, más cercano a su imagen real, y al encarnar al botones protagonista que da título a este homenaje a la comedia muda en general, y a su admirado Stan Laurel  en particular. Stanley ( Jerry Lewis ) trabaja en el hotel Fontainebleau de Miami donde, salvo algún momento puntual, se desarrolla la sucesión de irregulares gags que componen un metraje que carece de estructura argumental. Pero la falta de argumento no es un defecto del guión, sino que forma parte intencionada del mismo, ya que  El botones  ni precisa ni busca una historia, al nacer el humor de las situaciones creadas por un cómico cuya inventiva se perfeccionaría a lo largo de producciones repletas de mom...

El experimento del Dr.Quatermass (1955)

De los dos directores pioneros de la Hammer  quien alcanzó mayor prestigio fue  Terence Fisher , gracias a sus excelentes aportaciones al género de terror, no obstante, fue  Val Guest  el responsable del primer éxito de la productora. S i bien Guest no poseía un estilo personal que sí se aprecia en la obra de  Fisher ,  fue un cineasta capaz de sacar adelante cualquier proyecto que le encargasen, ya fuese dentro o fuera del mítico estudio para el que realizó catorce películas, entre las que se encuentra su díptico sobre el profesor Quatermass:  El experimento del Dr.Quatermass (The Quatermass Xperiment)  y  Quatermass II , dos de las mejores producciones de ciencia-ficción de los años cincuenta.   Además de este par de títulos imprescindibles de la fantasía científica, a  Guest  se le deben la excelente  El día en el que la Tierra explotó  y dos interesantes producciones que también encajarían dentro de la c...

¿Arde París? (1966)

El éxito comercial de  El día más largo ( The Longest Day , 1962) animó a realizar otras superproducciones bélicas que pretendía realismo y veracidad a la hora de narrar hechos puntuales acontecidos durante la Segunda Guerra Mundial. Dentro de esta tendencia se encuentran películas como   ¿Arde París? ( Paris brule-t-il? , 1966),   La batalla de Inglaterra ( Battle of Britain , 1969) o  Un puente lejano ( A Bride Too Far , 1976) . En todas se descubre la característica común de contar con  un elenco plagado de rostros y nombres conocidos, que funcionaban como reclamo para atraer al público a las salas, aunque tanta presencia no oculta las carencias narrativas, quizás las acentúe. Pero en ¿Arde París? no sucede así, puesto que la presencia de los Jean-Paul Belmondo , Charles Boyer , Leslie Caron , Jean-Pierre Cassel , Alain Delon , Yves Montand , Simone Signoret o Jean-Louis Trintignant , por parte francesa, o de los estadounidenses  Kirk...

Barco a la deriva (1935)

A pesar de ser una de las estrellas humorísticas más admiradas en su país, incluso llegando a convertirse en el actor mejor pagado de Hollywood, el popular  Will Rogers no alcanzaría semejante éxito más allá de las fronteras de su tierra natal, fuera de las cuales se le recuerda sobre todo por sus tres interpretaciones para John Ford en una trilogía ambientada en entornos rurales, películas rodadas entre 1933 y 1935 en las que Rogers destacó por la humanidad que impregnó a sus personajes. La más lograda del conjunto, del que también forman parte Dr. Bull (1933) y Juez Priest ( Judge Priest , 1934), es la espléndida  Barco a la deriva (Steamboat Round the Bend) , film que Ford realizó inmediatamente después de obtener el reconocimiento unánime de la crítica por El delator  ( The Informer , 1935), drama ambientado en la Irlanda de los años veinte en el que las habituales notas de humor fordiano brillan por su ausencia. Pero en  Barco a la deriva  la comic...