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Doña Herlinda y su hijo (1985)

Producida por Manuel Barbechano Ponce —entre otras, productor de Carlos Velo en Raices (Benito Alazraki, 1954), Torero! (1956) y Pedro Páramo (1967), y de Luis Buñuel en Nazarín (1959)—, Doña Herlinda y su hijo (1985) es una de las películas más populares de Jaime Humberto Hermosillo, que aborda la homosexualidad en la pantalla sin prejuicios ni miedos, como ya había hecho en ocasiones anteriores —El cumpleaños del perro (1974) o Matinée (1977)— para desvelar la imagen social aceptada y la clandestina que hay detrás de ella, oculta por miedo y para adaptarse a la moral de entornos burgueses que reprimen y establecen qué pensar, qué gustar, qué escoger... La expone irónico, tal vez más jocoso, pues no esconde sino que saca a relucir la relación entre dos hombres con madre de por medio, la de Rodolfo (Marco Treviño), uno de los amantes. La señora Herlinda (Guadalupe del Toro) es quien propone a Moncho (Arturo Meza) que vaya a vivir con ellos, propuesta que su hijo ve con buenos ojos y que Mocho acepta no poco sorprendido. Escenas atrás se le ha visto molesto, porque Rodolfo mantiene oculta su relación y se deja acompañar por Olga (Leticia Lupercio), pero en el instante de la propuesta su reacción es la de incredulidad e indecisión; todo lo contrario que Rodolfo, que le empuja a aceptar la posibilidad de ser compañeros de piso y cama, lo que ellos esperaban y que doña Herlinda hace posible, tal vez porque en todo momento tiene la situación controlada. Es manipuladora y logra el equilibrio de puertas afuera (el matrimonio de su hijo con Olga) con lo que se oculta en la habitación (la homosexualidad que en ella es posible); consiguen que en su hijo no haya conflicto, que sea “ambidiestro”, como ella misma afirma... Doña Herlinda y su hijo parte de la historia de Jorge Luis Páez y del guion de Hermosillo, además es una de las primeras incursiones en el cine del hoy popular Guillermo del Toro, que asumía labores de producción ejecutiva en este largometraje en el que el rol femenino protagonista recae en su propia madre, quien solo había actuado hasta entonces en el cortometraje Matilde (1984), dirigido por su hijo…



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