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Cliente muerto no paga (1982)

Unos años antes de que Carl Reiner lo hiciese con el cine negro de las décadas de 1940 y 1950, Mel Brooks había parodiado el western, el terror de la Universal —el díptico de James Whale sobre la criatura de Frankenstein— el cine mudo y a Alfred Hitchcock, en Sillas de montar calientes (Blazing Saddles, 1974), El jovencito Frankenstein (The Young Frankenstein, 1974), La ultima locura (Silent Movie, 1976) y Máxima ansiedad (High Anxiety, 1977). Fueron éxitos de taquilla y posibilitaron nuevas parodias para Brooks, pero no era el único que se dedicaba a homenajear géneros y éxitos del pasado y a tomar de ellos para hacer reír. De hecho, la parodia en el cine empezó con el propio cine y ha continuado hasta la actualidad de forma descarada o más sutil. Las de Brooks eran descaradas, también las de los hermanos David y Jerry Zucker y su colega Jim Abrahams, y no menos esta de detectives privados de Reiner, amigo de Brooks desde la década de 1950 y un cómico tan popular como el responsable de La loca historia del mundo (History of the World: Part I, 1981). Reiner había debutado en la dirección en los años sesenta y en Cliente muerto no paga (Dead Men Don’t Wear Plaid, 1982) toma la idea que Brooks había llevado a cabo en Máxima ansiedad —que rinde homenaje a Hitchcock copiándole momentos de su cine— y realiza una de sus comedia más populares, en la que hace un ejercicio cómico de cine de detectives y, más que beber del género, chupa la sangre de los clásicos del cine negro. Eso le permite reunir en la misma pantalla a uno de los mejores repartos de la historia del cine, con un Steve Martin en plan protagonista —y también coguionista—, dando vida a un detective privado que asume que tiene que hacerse el duro, pues forma parte de su trabajo y de su papel, que imita a los personajes de Raymond Chandler y de Dashiell Hammett.

El detective privado, aunque acumule conquistas, no puede enamorarse, ni pensar en una vida corriente ni una relación estable que depare un hogar. Es un solitario, salvo por su voz interior, que funciona de guía del caso, de sus sentimientos y de la intriga que combina imágenes suyas y de Juliet Forrest (Rachel Ward), la mujer que contrata sus servicios, con planos y secuencias de diferentes clásicos del género y con sus personajes, quienes acaban siendo los hombres y las mujeres con quienes trata Rigby, nombre que el personaje de Martin toma del Robert Taylor de Soborno (The Bribe, Robert Z. Leonard, 1949). El de Leonard es uno de los dieciocho films de los que se valen Reiner, Martin y George Ripe para construir el guion de Cliente muerto no paga y crear el diálogo entre sus imágenes y el cine de ayer. Así, la película funciona como homenaje y parodia, pero también ofrece la posibilidad del juego de adivinar qué películas, actores y actrices asoman en la pantalla, un juego que si bien puede resultar sencillo para los más versados en el período cinematográfico homenajeado (el cine de Hollywood de la década de 1940 y 1950), no deja de ser una opción entretenida para cualquiera que acepte ser cómplice de este divertimento y ejercicio paródico-cinéfilo que al tiempo que se burla no quiere ocultar su admiración por ese periodo del que el compositor de la partitura del film, el gran Miklós Rózsa, y la prestigiosa diseñadora Edith Head, en el que sería su último trabajo para el cine, formaron parte.


Nota: Los actores y actrices, y las películas que Carl Reiner emplea, asoman en los créditos finales de Cliente muerto no paga. Los títulos son los que aparecen en la lista que sigue; pero quizá sea mejor que no los lean y jueguen a reconocerlos, si ven esta comedia, parodia-homenaje al cine negro de la década de 1940:


El cuervo (This Gun for Hire, Frank Tutle, 1942)

Voces de muerte (Sorry, Wrong Number, Anatole Litvak, 1948)

Días sin huella (Lost Weekend, Billy Wilder, 1945)

Forajidos (The Killers, Robert Siodmak, 1946)


Soborno (The Bribe, Robert Z. Leonard, 1950)

El sueño eterno (The Big Sleep, Howard Hawks, 1946)

En un lugar solitario (In a Lonely Place, Nicholas Ray, 1950)

La senda tenebrosa (Dark Passage, Delmer Daves, 1947)

Sospecha (Suspicion, Alfred Hitchcock, 1941)

Encadenados (Notorious, Alfred Hitchcock, 1946)

La llave de cristal (The Glass Key, Stuart Heisler, 1942)

Engaño (Deception, Irving Rapper, 1946)

Senda prohibida (Johnny Eager, Mervyn LeRoy, 1941)

El cartero siempre llama dos veces (The Postman Always Rings Twice, Tay Garnett, 1946)

Al volver a la vida (I Walk Alone, Byron Haskin, 1947)

Perdición (Double Indemnity, Billy Wilder, 1944)

Al rojo vivo (White Heat, Raoul Walsh, 1949)

De amor también se muere (Humoresque, Jean Negulesco, 1946)

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