El narrador de Sinfonía de la vida (Our Town, Sam Wood, 1940) sube una colina y contempla la pequeña y pacífica localidad que se abre ante él. Es su ciudad y, orgulloso de ella, se dirige al público para contar la historia local y la de sus vecinos. Bill Cole (Melvyn Douglas), el cicerone de Los Blandings ya tienen casa (Mr. Blandings Builds His Dream House, 1948), también se encuentra en un alto cuando nos ubica en <<Manhattan, Nueva York, Estados Unidos>> y, en clave irónica, nos habla de algunas costumbres neoyorquinas, antes de contarnos la historia de los Blandings. Sus palabras no presentan el menor rastro de la nostalgia, ni del conservadurismo ni de la amabilidad que guían el film de Sam Wood. Manhattan vive a otra velocidad vital, Bill lo sabe y por ello desborda ironía, confirmada al instante, cuando habla de la Gran Manzana y las imágenes que vemos en pantalla le contradicen o viceversa. Ya desde ese instante, el personaje es un filón para H. C. Potter, ya que tiene el don de aparecer en los momentos que el film amenaza con aburrirse de sí mismo, aburrimiento del que Los Blandings ya tienen casa siempre escapa para dejar que la broma y la acumulación de facturas dominen esta comedia que se burla, digamos sin malicia malsana, del matrimonio neoyorquino de clase media que la protagoniza; lo que equivale a burlase de la mayoría de los más de siete millones de los que habla Bill, antes de informarnos de que Jim Blandings (Cary Grant) es el típico neoyorquino y que él es su mejor amigo y su abogado. Así inicia su versión de la aventura escrita por Melvin Frank y Norman Panama, quienes, además de guionistas, ejercían por primera vez de productores —dos años después, esta pareja debutaría en la dirección en The Reformer and the Redhead (1950).
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...
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