Los inicios cinematográficos de John Boorman, después de adquirir experiencia televisiva, no aventuraban el talento que dos años después de su primer largometraje evidenció en su siguiente película, la contundente A quemarropa (Point Blank, 1967), y en sucesivos títulos como Defensa (Deliverance, 1972) o Excalibur (1981). Atrápanos si puedes (Catch Us if You Can, 1965), su salto al cine, es un film pop que pretende frescura y rebeldía contra el aburguesamiento, contra sus mayores, contra los medios de comunicación que incomunican con su invasión publicitaria para lograr sus fines comerciales —el inexistente secuestro de Dinah (Barbara Ferris), una exitosa modelo, proporciona una publicidad extra a los vendedores de carne. Ignoro si fue rebelde y vitalista en su momento, pero dudo que hoy conserve cualquier chispa de rebeldía y de vitalidad. No obstante, para quien busque recuperar o adentrarse superficialmente en el ambiente pop de los sesenta (siglo XX) en la Inglaterra contemporánea e influenciada de The Beatles, quizá le puede resultar interesante; sobre todo descubrir influencias y similitudes entre el grupo de Liverpool y otras bandas musicales que marcaron a la juventud de su época, como es el caso de los londinenses The Dave Clark Five, uno de los pocos grupos que pudo rivalizar en popularidad y en las listas de grandes éxitos con el cuarteto protagonista de ¡Qué noche la de aquel día! (A Hard Day’s Night, Richard Lester, 1964). La banda de Dave Clark, junto a la actriz Barbara Ferris, protagonizan esta comedia juvenil de huidas y persecuciones por Londres y otros lugares donde, como insinúa la modelo fugada, lo importante es el viaje, aunque, en realidad, lo que se busca es aprovechar el éxito del grupo y promocionar su imagen y sus canciones; objetivo comercial del film, que irónicamente denuncia una intención similar en su ficción: la campaña publicitaria de los productos cárnicos para la que trabajan Dinah y Steve, el especialista que se fuga con ella.
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...
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