Puede que las nuevas generaciones de aficionados al cine desconozcan el nombre de Michael Balcon, pero sin él, la historia del cine británico habría sido otra, posiblemente también la mundial, huérfana de las primeros "Hitchcock”, en los que se produjo el aprendizaje del futuro cineasta responsable de Con la muerte en los talones (North by Northwest, 1959), y sin Ealing Studios y, por tanto, sin sus joyas cómicas, que encuentran en la idiosincrasia británica una fuente de inspiración para su humor e ironía: Pasaporte para Pimlico (Passport to Pimlico, Henry Cornelius, 1949), Whisky Galore (Alexander Mackendrick, 1949), Ocho sentencias de muerte (Kind Hearts and Coronets, Robert Hamer, 1949), El hombre del traje blanco (The Man in the White Suit, Alexander Mackendrick, 1951), Oro en barras (The Lovender Hill Mob, Charles Crichton, 1951), Los apuros de un pequeño tren (The Titfield Thunderbolt, Charles Crichton, 1953), El quinteto de la muerte (The Ladykillers, Alexander Mackendrick, 1955), entre otras. E incluso, especulando más posibilidades en plan Capra en ¡Qué bello es vivir! (It’s a Wonderful Life, 1946), pero sin ángel, puede que sin Balcon, Mackendrick no tuviese la oportunidad de convertirse en uno de los grandes cineastas de su tiempo, ni que su hija Jill Balcon quisiera ser actriz o que el nieto de este productor imprescindible, un muchacho llamado Daniel Day-Lewis, hijo de Jill y del poeta Cecil Day-Lewis, no se dedicara a la actuación y otros actores protagonizasen The Boxer (Jim Sheridan, 1997) y Pozos de ambición (There Will Be Blood, Paul Thomas Anderson, 2007).
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...
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