martes, 4 de agosto de 2020

I Am Not Your Negro (2016)


<<Sé que muchas veces perdemos, y que la muerte o la destrucción de otro ser es infinitamente más real e intolerable que la de uno mismo. Creo saber cuántas veces se ha de volver a empezar y cuántas veces a uno le parece que no puede volver a empezar. Y sin embargo no podemos, bajo el peso de la muerte, quedarnos condenados en el mismo punto. La luz. La luz. Sin luz, estamos condenados a morir>>

James Baldwin


La primera vez que leí a James Baldwin supe que no solo estaba leyendo a un escritor reflexivo y de narrativa clara; sentí que estaba frente a una persona viva, cuya necesidad de hablar de los conflictos que sufre, tanto los personales como aquellos que le afectan como parte de una minoría oprimida, le llevan a cuestionar sin miedo su identidad y la de quienes le rodean: hombres y mujeres, blancos, negros o de cualquier otra tonalidad cutánea, con quienes forma esa sociedad en la que, sin luz, todos estamos condenados a permanecer anclados en un mismo punto. En sus textos queda claro que Baldwin desea avanzar y, para ello, debe enfrentarse al pasado y al presente, puesto que es consciente de que solo accederá a un futuro si se enfrenta a sí mismo y a los fantasmas que lo acompañan en su regreso a Estados Unidos y otros que allí le esperan. Baldwin conoce la huida y la búsqueda de su identidad, negada en su país debido al color de su piel, de ahí que reflexione con tino y en primera persona sobre la situación racial que conoce de primera mano. La denuncia, profundiza en ella, profundiza en sí mismo y en su entorno. Busca respuestas y provocar reacciones que lleven a superar el sinsentido racial que expone en las páginas de Nada personal y de Nadie sabe mi nombre, entre otros escritos. En su intento de explicarse y explicar, asume que todo cambio empieza por uno mismo, por un análisis introspectivo y desvelador, puede que doloroso, puesto que existe el riesgo, mejor dicho, la certeza de descubrir nuestro lado monstruoso. Pero solo así, aceptando su existencia, podemos combatirlo y ponerle fin.


Las palabras de 
Baldwin desvelan una mente lúcida que no rehúye responsabilidades, las asume como escritor y como intelectual, pero sobre todo lo hace como individuo libre, nacido en un país que no le reconoce como hombre al negarle los derechos básicos de cualquier hombre. El escritor sabe quién es, sabe que no es el negro de nadie, que es hombre, afroestadounidense y libre. Y como individuo libre, víctima de siglos de esclavitud, de opresión y de incomprensión, aborda el racismo, se enfrenta a él, sin pretender ser el portavoz de la minoría a la que pertenece y a la que durante siglos se le ha negado su humanidad, desde su llegada forzada al continente americano. Cuatro cientos años después, cuando Baldwin decide iniciar su viaje, así lo califica <<porque es imposible saber qué encontrarás por el camino>>, todavía se les niega, ya no solo su derecho a la igualdad, sino que se les niega su humanidad, el ser humano... Dicho viaje es el que da pie a I Am Not Your Negro (2016), un documento que nace de la voz de Baldwin, de su intención de contar quienes eran Medgar Evers, Malcolm X y Martin Luther King, Jr. Sin embargo, el espléndido film de Raoul Peck es la historia del propio escritor, la de los afroestadounidenses y la de Estados Unidos, puesto que, como bien sabía el escritor, ninguno de ellos puede entenderse sin los otros: existe el vínculo que Baldwin reconoce y que los iguala a todos, a pesar de la desigualdad existente e impuesta por siglos de opresión, (in)cultura, miedos, intereses e ignorancia. El escritor regresa al pasado, al punto del que ha de moverse para poder avanzar, un punto en el que hombres como los tres líderes afroestadounidenses asesinados intentaban dar un paso adelante. Las palabras de Baldwin y las imágenes que asoman por la pantalla se equilibran de tal forma que se transforma en la armoniosa unión de una voz, un poema, un dolor y una esperanza, también en el homenaje de un hombre a otros hombres, a una comunidad que ha sufrido y que desea expresar su disconformidad, el ya está bien entonado de forma diferente por Baldwin, Evers, X, King y tantos otros que quisieron hacer audibles una minoría de millones de voces silenciosas, <<una de tantas>>, como calificó Malcolm X la propia: <<Mi voz no es más que una de tantas, pero nuestro objetivo ha sido siempre el mismo. Es verdad, mis métodos son radicalmente opuestos a los del Dr. Martin Luther King, apóstol de la no violencia (doctrina que tiene el mérito de poner de relieve la brutalidad del blanco respecto a los negros). Pero en la atmósfera que reina actualmente en América, me pregunto cuál de los dos "extremistas": el "violento Malcolm X o "el no violento" Dr. King, morirá primero>>.

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