Ir al contenido principal

James Dean. El rebelde atormentado

No hay duda de que James Dean se convirtió en uno de los grandes iconos de siglo XX, pero, cuando escucho o leo que fue un gran actor, sí dudo, que no niego al respecto, porque, como consecuencia de su desgraciado accidente, su bagaje cinematográfico me resulta insuficiente para valorar sus capacidades artísticas. Sus rebeldes en Al este del Edén (East of Eden; Elia Kazan, 1955), Rebelde sin causa (Rebel without Cause; Nicholas Ray, 1955) y Gigante (Giant; George Stevens, 1956) fluyen entre naturales y los tics del actor, gestos que quizá el tiempo, el trabajo y la experiencia hubieran corregido. Por ello, solo puedo especular cómo habría sido su carrera, si esta no se hubiera visto truncada el 30 de septiembre de 1955. Sin apenas poder disfrutar del éxito que había alcanzado ese mismo año, James Dean fallecía en un accidente automovilístico, cuando solo contaba con veinticuatro años de edad. Su imagen del rebelde atormentado, por aquel entonces la del rebelde duro y viril estaba en posesión de Marlon Brando, gracias a su motero en ¡Salvaje! (The Wild One, Lázsló Benedek, 1953), le sobrevivió para convertirlo en uno de los mitos inmortales del cine. Pero, el James Byron Dean de carne y hueso, el nacido en Marion (en el estado de Indiana) en 1931, fue uno de tantos jóvenes aspirantes a actor que superó las pruebas de ingreso del Actor's Studio que Cheryl Crawford, Elia Kazan y Robert Lewis habían fundado en 1947. Allí estudió "el método" que buscaba <<el desarrollo de las sensaciones, de la imaginación, de la espontaneidad, de la fuerza del actor y, por encima de todo, la estimulación de sus posibilidades emocionales>> (Elia Kazan por Elia Kazan) y, sospecho, se convirtió en un actor mejor preparado para papeles dramáticos que para roles cómicos. Aquí hago un inciso que, aunque innecesario, considero interesante. Hubo alguna excepción como Marilyn Monroe, pero la comedia no es el género en el que mejor se han desenvuelto las alumnas y los alumnos del Studio, quienes en sus papeles cómicos tienden a la exageración, y no sería descabellado pensar que, de haber tenido su oportunidad, a Dean le sucediese lo mismo, de ahí mi sospecha anterior. Una fuerza dramática como lo era Brando se descubre irregular, puede que desinteresado, en sus intervenciones cómicas, y de Montgomery Clift no recuerdo ninguna comedia, quizá porque no participó en ninguna. Karl Malden, Rod Steiger, Shelley WintersGeraldine PageEllen BurstynLee J. Cobb, Jane Fonda o Al Pacino, al igual que a Robert De Niro o Jack Nicholson, propenso a un histrionismo excesivo, son otros ejemplos de grandes actores y actrices del método que no llegan a encajar en el género de la risa. Pero apartándome de esta coincidencia, puede que fallo del método o de su asimilación, regreso a Dean después de sus primeras oportunidades en televisión y, sin acreditar, de su participación en varias películas en las que pasa desapercibido para el público. Regreso a él cuando Kazan le da su papel protagonista en la adaptación cinematográfica de la novela de John Steinbeck. <<Pienso que él tenía una cara muy poética, un rostro bello y doloroso. En los primeros planos se percibía todo ese dolor>>. El dolor al que se refiere Kazan (en Elia Kazan por Elia Kazan) es el dolor que anida en Cal Trask, un adolescente desorientado, tanto en la relación con un padre intolerante como aquella que mantiene con una madre a quien descubre regentando un burdel. Este muchacho antecede a Jim Stark de Rebelde sin causa, la película que lo mitificó. Mientras que, a las órdenes de George Stevens, en Gigante encarnó a Jett Rink en varias etapas, en su juventud y en la madurez durante la cual se descubre como un exitoso hombre de negocios, aunque igual de martirizado que sus anteriores personajes. Si con Kazan se dio a conocer y con Ray se convirtió en mito del rebelde adolescente, con Stevens maduró como actor dramático, aunque no pudo continuar su progresión, quizá imparable, quizá inexistente, pues su amor por la velocidad y la mala fortuna no le permitieron desarrollar su vida ni al gran actor que apuntaba ser.



Filmografía

A bayoneta calada (Fixed Bayonets; Samuel Fuller, 1951)
¡Vaya par de marinos! (Sailor Beware; Hal Walker, 1952)
¿Alguien ha visto a mi chica? (Has Anybody Seen My Gal?; Douglas Sirk, 1952)
Un conflicto en cada esquina (Trouble Along the Way; Michael Curtiz, 1953)
Al este del Edén (East of Eden, Elia Kazan, 1955)
Rebelde sin causa (Rebel without Cause, Nicholas Ray, 1955)
Gigante (Giant, George Stevens, 1956)

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y que es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el barroquismo formal de  Snyder , quien parece sentir...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...