<<Desde hacía algún tiempo tenía la sensación, poco acusada, pero creciente, de que la cosa no iba bien. Vivien, que siempre había puesto mucho cuidado al elegir sus papeles, se entusiasmaba últimamente con un trabajo que a mí me parecía una mala elección: un melodrama vulgar, ambientado en Ceilán, que iba a empezar a rodarse a fines de enero de 1953>>.1 La senda de los elefantes (Elephant Walk, 1953) no es tan vulgar como Laurence Olivier refiere en sus memorias, aunque diste de ser uno de los grandes films de William Dieterle. Como cualquier otra, también esta película tiene una historia previa a su exhibición en las salas comerciales y parte de la misma afectó a Oliver y a Vivien Leigh. <<Los productores me habían propuesto que fuera yo quien interpretara el papel masculino de la película. Vivien me pregunto si estaba seguro de que no quería hacerlo. Comprendía que era una pregunta bastante inútil, sabiendo, como sabía, que no solo estaba en contra del proyecto, sino que me esperaban las dieciséis semanas que todo productor necesita para preparar la película, revisar la banda sonora y el doblaje, hacer la combinación definitiva del color, y montar The Beggar’s Opera. Cuando, casi al momento, Vivien dijo que en ese caso el protagonista no podía ser más que Peter Finch, lo comprendí todo, y la cosa sonó en mis oídos como el repique de una campana que toca a muerto>>.2 De los tres, solo Finch asoma en las imágenes de La senda de los elefantes, y esto fue debido a que la actriz que iba a protagonizar esta trama espectral y obsesiva, ambientada en la actual Sri Lanka, sufrió una depresión nerviosa que provocó su sustitución por Elizabeth Taylor. <<Irvin Asher, amigo desde hacía mucho tiempo, y el productor de Ceilán, Cecil Tennant, me llamaron verdaderamente aterrados. La conducta de Vivien estaba haciendo imposible el rodaje. No mostraba vestigio alguno de su disciplina habitual, y no se podía razonar con ella>>.3 No cabe duda de que la presencia de la nueva actriz introduce cambios en el personaje, otra edad y otra manera; si para mejor o peor, eso no lo sabemos.
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

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