Pienso en el lenguaje y veo su evolución, y doy por hecho que mientras se emplee, oral, gestual y escrito, vive en constante evolución formando parte de sus usuarios, de nuestra cotidianidad en fuga y de nuestro pensamiento cambiante. Por ejemplo, los idiomas nacen, crecen, evolucionan e incluso mueren para dejar su lugar a nuevas lenguas, como corrobora el paso del latín a las romances y como estas han cambiado desde el medievo hasta la actualidad en la que los emoticonos sonríen, lloran, se enamoran o se enfadan quizá sin saber que también ellos están sujetos a los cambios y condenados a la desaparición. Démosle tiempo, aunque no veamos el momento ni el tránsito, lo que hoy es, quizá mañana, a más tardar pasado mañana, deje de serlo; los ejemplos más claros que lo confirman son nuestros sueños y nuestros pensamientos, nuestras verdades, nuestra naturaleza efímera… <<Mi señora Dulcinea del Toboso, estremo de toda hermosura, fin y remate de la discreción, archivo del mejor donaire, depósito de la honestidad, y, últimamente, idea de todo lo provechoso, honesto y deleitable que hay en el mundo. ¿Y qué fará agora la tu merced? ¿Si tendrás por ventura las mientes en tu cautivo caballero, que a tantos peligros, por sólo servirte, de su voluntad ha querido ponerse?>> Ay, mi buen don Alonso, ignoro qué hace por aquí, pero la evolución del lenguaje es un hecho. Mas no tema por sus ideales quijotescos, habrá ingeniosos hidalgos, soñadores e ilusos ingenuos que, igual que vuestra merced, se golpearán una y otra vez contra molinos que les derrotarán, aunque ni golpes ni porrazos les desanimarán hasta que perezcan en pos de sus sueños, o se den por vencidos y otros tomen el relevo. Ay, mi buen don Alonso, tampoco dudéis de la evolución de las palabras, de que <<estremo>> cambie su s por una x, de la aparición de nuevos términos y el desuso de aquellos de “siempre” que, como sucedió con <<fará>> y <<agora>>, derivarán en los signos y las voces de las que no seremos testigos, pero que continuarán comunicando ideas, distancias, emociones, afectos, defectos, dudas e incluso vacíos y ausencias de algo que contar o que decir.
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...
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