En femenino, el título Condenados (1953) define a las protagonistas que asoman por los primeros (y mejores) títulos de la obra fílmica de Manuel Mur Oti. Salvo Emilia, en Cielo negro (1951), que sufre en la ciudad, el resto son mujeres encadenadas a la tierra, aunque no son las fuerzas telúricas quienes las aprisionan, sino la moral de una tradición opresiva y las frustraciones-negaciones (generadas por ellas mismas o por el entorno) del presente durante el cual se desarrollan sus (melo)dramas, cuando no tragedias. La imagen que abre el filme muestra a una de ellas, Aurelia (Aurora Bautista), prisionera del campo donde trabaja sin descanso hasta que, extenuada, concluye la jornada y se adentra en la soledad de su habitación. Allí se derrumba sobre el lecho donde llora su imposibilidad y la ausencia del hombre que ha dejado el vacío y la desesperanza. Aurelia recuerda la figura masculina, pero, más si cabe, llora porque necesita que la arropen (y la acompañen en esa cama semivacía) y la ayuden a sacar adelante la extensión maldita a la que permanece unida como si formase parte de ella. El inicio, uno de los más expresivos del cine de Mur Oti, muestra cuanto anhela su protagonista y cuanto la supera, por ello, no sorprende que la llegada de Juan (José Suárez), el extraño que le pide trabajar el terruño, provoque que la vida y el rostro de Aurelia recobren luminosidad.
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...



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