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José Luis Sáenz de Heredia. Narrador cinematográfico



El auge de los totalitarismos que desencadenaron la Segunda Guerra Mundial repercutió en las cinematografías de los países que los sufrieron. De tal manera el cine alemán, el italiano o el japonés, también el soviético, fueron institucionalizados para adoctrinar a las masas y publicitar sus ideologías extremas. De ahí que en Italia 
Roberto Rossellini se iniciara en la dirección con tres films bélicos de propaganda fascista, en Japón Kenji Mizoguchi ensalzase en sus películas de samuráis de los primeros años cuarenta las bases ideológicas del militarismo y expansionismo que llevarían a su país (y a muchos otros) a la ruina, que también fue responsabilidad de aquella Alemania donde Leni Riefenstahl asumía el encargó de filmar el congreso del partido nazi celebrado en 1934, cuatro años antes de que en la Rusia soviética Sergei M. Eisenstein realizase la stalinista Alexander Nevsky (1938). Aunque España no participó en la contienda mundial, sí sufrió su propio totalitarismo, y como en aquellos países también su cine se vio afectado por la propaganda cinematográfica, quizá el ejemplo más sonado sea la película franquista Raza (1941), dirigida por José Luis Sáenz de Heredia. Sin llegar a la grandeza cinematográfica de Rossellini o Mizoguchi (muy pocos lo han conseguido) ni a la armonía visual de Riefenstahl ni a la maestría en el montaje de Eisenstein, a este realizador nacido en Madrid en 1911 no se le pueden negar ni sus dotes de cineasta ni su contribución al cine español con títulos tan destacados como El destino se disculpa, Los ojos dejan huella, Historias de la radio, Diez fusiles esperan o El grano de mostaza. Sin embargo los prejuicios sobre su figura, al ser elegido por Franco para realizar la panfletaria (hasta el ridículo) Raza (1941) y veinticinco años después, casi obligado, para rodar el "documental" propagandístico Franco: ese hombre (1964), impidieron el reconocimiento unánime de sus logros cinematográficos. Tampoco su buena relación con el régimen ni su parentesco con José Antonio Primo de Ribera jugaron a su favor a la hora de que su filmografía fuese valorada con mayor ecuanimidad, sin entrar en cuestiones ideológicas ni subjetivas que impiden analizar con objetividad la calidad intrínseca de sus películas, condicionadas por su momento histórico, algunas más acertadas y otras menos, pero, en la actualidad, muchos de sus títulos formarían parte de cualquier antología dedicada al cine español. En sus memorias, Fernando Fernán Gómez, cuyo pensamiento distaba del de Sáenz de Heredia, lo recuerda como un <<hombre conocedor del mundo de los actores, simpático, delicado, encantador en su trato y con unas misteriosas dotes para imponer su autoridad sin necesidad de recurrir a amenazas ni a histerias salidas de tono>>. Este hombre, mal estudiante en su juventud y más interesado en montar representaciones teatrales aficionadas, dejó su trabajo en Canal de Isabel II (la empresa pública encargada de la gestión del agua en la Comunidad de Madrid) para probar suerte en el cine. Debutó en la dirección con el cortometraje Cuento de Navidad (1934), a la que siguieron Patricio miró a una estrella (1934), suyo también fue el argumento, La hija de Juan Simón (1935) y ¿Quién me quiere a mí? (1936), ambas producidas por Luis Buñuel para Filmófono, productora que por aquellos años de preguerra apostaba por un tipo de cine de carácter liberal. Por aquel entonces estalló el conflicto civil que asolaría a España durante tres largos y penosos años, como también fue larga y penosa la posguerra. Durante la guerra fue apresado en la zona republicana y salvado de ser ejecutado, según dejó escrito Buñuel, en buena medida gracias a su intervención. <<Añadí que no podíamos matar a todo el mundo, que, desde luego, conocíamos el parentesco de Sáenz con Primo de Rivera, pero que eso no me impedía decir que el director se había comportado siempre perfectamente>>. <<Poco después, pasaría a Francia para incorporarse al bando de Franco>>. <<Una vez en el festival de Cannes, en los años cincuenta, almorzamos juntos y hablamos largamente del pasado>>. Fuese obra de Buñuel, de aquel destino que se disculpa en una de sus película más famosas, o de cualquier otro hombre, mujer o fuerza del azar, con o sin rostro, Sáenz de Heredia salvó su vida, se unió al bando rebelde y, tras la conclusión del sangriento conflicto civil, dejó las armas y regresó al cine de ficción con la comedia A mi no me mire usted (1941), que basa su humor en la relación entre los personajes interpretados por Fernando Freyre de Andrade y Valeriano León, cuyo don de hipnosis le lleva a ser despedido de su empleo de maestro de pueblo y a recorrer mundo haciendo gala de su extraordinaria aptitud. Poco después de esta comedia fue elegido por Franco entre varios cineastas para realizar Raza, que, como no podía ser de otro modo, resultó un éxito, no por su calidad, sino por las facilidades de producción y distribución, facilidades que el resto de películas de la época no tuvieron, debido a la paupérrima situación por la que atravesaba (y seguiría atravesando) el país. Es evidente que este éxito le sirvió en su carrera cinematográfica, pero no por ello habría que desmerecer sus logros posteriores en El escándalo, adaptación literaria de Pedro Antonio de Alarcón, o en la más lograda y vivaz El destino se disculpa, otro éxito de taquilla, la primera de las seis películas en las que contó con Fernán Gómez y la confirmación de su buen pulso narrativo. Convertido en el realizador más importante de España, filmó la aventura colonial Bambú, el drama biográfico Mariona Rebull (1947), el melodrama social Las aguas bajan negras (1948), con guión de Carlos Blanco, quien escribiría para Sáenz de Heredia otros seis títulos más, y La mies es mucha (1948), drama que puso de moda el cine religioso al que también se adscriben las exitosas Balarrasa (José Antonio Nieves Conde, 1950) y Marcelino Pan y Vino (Ladislao Vajda, 1955). Podría decirse que los años cincuenta fueron los mejores de su carrera. Durante este periodo filmó Don Juan (1950), libre adaptación del mito donjuanesco, Los ojos dejan huella (1952), uno de los mejores dramas negros realizados en la España de ayer, de hoy y puede que de mañana, Historias de la radio (1955), quizá su película más emblemática, Faustina (1957), basada en su comedia Si Fausto fuese Faustina, o Diez fusiles esperan (1958), ambientada durante la Primera Guerra Carlista y todo un acierto narrativo. Los años sesenta significaron el principio del fin, aún así rodó la divertida El grano de mostaza (1962) y una interesante versión de La verbena de la paloma, que años atrás también Benito Perojo había llevado a la pantalla en una de las producciones más destacadas de la década de 1930. Pero, como la de tantos otros veteranos, su estela empezó a apagarse hacia la segunda mitad del decenio, y las películas que rodó, la mayoría protagonizadas por Paco Martínez SoriaConcha Velasco, poco o nada tenían que ver con aquel cineasta que había dado forma a El destino se disculpaLos ojos dejan huella o Historias de la radio. En 1975, tras cuatro décadas dedicadas al cine y con la etiqueta de haber sido el cineasta oficial del franquismo, su retiro se produjo después de rodar Solo ante el streaking.



Filmografía como director

Cuento de Navidad (1934) (cortometraje)
Patricio miró a una estrella (1934)
La hija de Juan Simón (1935)
¿Quién me quiere a mí? (1936)
A mi no me mire usted (1941)
Raza (1941)
El escándalo (1943)
El destino se disculpa (1945)
Bambú (1945)
Mariona Rebull (1947)
Las aguas bajan negras (1948)
La mies es mucha (1948)
Don Juan (1950)
Los ojos dejan huella (1952)
Todo es posible en Granada (1954)
Historias de la radio (1955)
Faustina (1957)
Diez fusiles esperan (1958)
El indulto (1961)
El grano de mostaza (1962)
Los derechos de la mujer (1963)
La verbena de la paloma (1963)
Franco: ese hombre (1964)
Historias de la televisión (1965)
Lola, espejo oscuro (1966)
Fray Torero (1966)
Pero... ¿en qué país vivimos? (1967)
El taxi de los conflictos (1969)
Relaciones casi públicas (1969)
Juicio de faldas (1969)
El alma se serena (1970)
¡Se armó el Belén! (1970)
Don Erre que erre (1970)
La decente (1971)
Los gallos de la madrugada (1971)
Me debes un muerto (1971)
Proceso a Jesús (1974)
Cuando los niños vienen de Marsella (1974)
Solo ante el Streaking (1975)


Premios y reconocimientos

Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos al mejor director por Mariona Rebull
Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos al mejor director por La mies es mucha
Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos al mejor director por Don Juan
Nominado al León de Oro por Don Juan
Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos al mejor director por Los ojos dejan huella
Nominado al León de Oro por Los ojos dejan huella
Nominado al Gran Premio en Cannes por Todo es posible en Granada
Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos al mejor argumento original por Historias de la radio
Ganador del Premio del Sindicato Nacional del Espectáculo al mejor director por Faustina
Nominado a la Palma de Oro por Faustina
Nominado al Oso de Oro por Diez fusiles esperan
Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos al mejor argumento original por El grano de mostaza
Premio especial Sant Jordi por Franco: ese hombre


Bibliografía consultada

Buñuel, Luis; Mi último suspiro (Mon dernier soupir), Editorial Plaza & Janés, Barcelona,1982
Fernán Gómez, Fernando; El tiempo amarillo, Editorial Debate, Madrid, 1998
Gubern, Román; Monteverde, José Enrique; Perucha, Julio Pérez; Rimbau, Esteve; Torreiro, Casimiro; Historia del cine español; Ediciones Cátedra, Madrid, 1995 
Méndez Leite, Fernando; Historia del Cine Español en cien películas. Vol.I; Editorial Jupey, 1975
Pérez Perucha, Julio (coord.); Antología Crítica del Cine Español (Cátedra y Filmoteca Española, Madrid, 1998)



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