Ir al contenido principal

Vida de Oharu, mujer galante (1952)


La figura femenina es uno de los ejes de la filmografía de Kenji Mizoguchi, quien, sin duda, fue de los cineastas que mejor supo retratar el sufrimiento de personajes femeninos dentro de sociedades jerarquizadas, donde las mujeres mantendrían un estatus supeditado al hombre y a las costumbres de la época. En Vida de Oharu, mujer galante, Mizoguchi desarrolló un drama trágico ambientado en el siglo XVII, en un Japón anclado en tradiciones feudales, algunas de las cuales todavía perdurarían durante su infancia, incluso afectando a su núcleo familiar. El tema de la mujer enfrentada a un entorno cultural que la oprime alcanza uno de sus máximos exponentes en la figura de Oharu (Kinuyo Tanaka), a quien se conoce en un primer momento desde su caminar, que evidencia la derrota existencial tras una vida, supeditada a decisiones ajenas, que se irá mostrando desde recuerdos capaces de transmitir las sensaciones que la dominan mientras deambula por un marco de desesperación e imposibilidad. La Oharu del presente ha padecido pesares que no han dependido de sus elecciones, sino de imposiciones como la pérdida de su amor, la de su hijo o la de su dignidad, finalizando sus días como miembro del estamento social más bajo. Los fragmentos vitales se muestran al espectador mediante un largo flashback que se inicia con la joven Oharu, cuando sirve en la corte, privilegio que le corresponde por su abolengo aristocrático, pues su padre, Shinzaemon (Ichiro Sugai), proviene de una antigua estirpe de samuráis. Su situación social implica privilegios, pero también inconvenientes como la imposibilidad de mantener relaciones sentimentales con miembros de estamentos inferiores. Y debido a la realidad estamental que rige la sociedad Tokugawa a la que pertenece, la experiencia de Oharu se torna trágica cuando se descubre el amor que le une a Katsunosuke (Toshiro Mifune), un criado a quien se castiga con la muerte, mientras que a ella y a sus padres se les condena al destierro. A raíz de ese instante de crueldad, legitimado por un sistema donde todos los estamentos se muestran intolerantes, se inicia el sufrimiento vital de la joven, a quien se observa durante las sucesivas etapas que se desvelan de sus recuerdos: su padre la obliga a convertirse en la concubina de un noble que busca descendencia, es apartada de su bebé después de dar a luz, devuelta a su hogar con poco más que lo puesto, su padre la vende a una casa de cortesanas o vive un momento de paz cuando logra casarse con un comerciante que no tarda en ser asesinado por unos asaltantes. Así pues la vida de Oharu se compone de constantes giros existenciales que la han convertido en la vieja que se observa al inicio del film, cuando se descubre en su rostro y en sus gestos los estragos de un destino que nunca ha estado en sus manos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

El sendero de la traición (1988)

Ismos prematrimoniales Por Antonio Pardines Una de las características del cine de Costa-Gavras es el adentrarse en espacios y en situaciones que desvelan el abuso ya sea de un Estado o de un grupo de poder. Y sus películas suelen funcionar como manifiestos cinematográficos que no temen señalar desmanes y crímenes, sobre todo aquellas en las que contó en el guion con la colaboración de Jorge Semprún y de Franco Solinas, dos escritores igual de comprometidos y con quienes trabajó durante su primera época. Ya considerado uno de los grandes del «cine político», gracias a Z (1969), La confesión ( L’aveu , 1970) y Estado de sitio ( État de siège , 1972), su popularidad se disparó tras el éxito de la espléndida crónica realizada sobre el golpe de estado de los militares chilenos en 1973 y la posterior represión en Desaparecido ( Missing , 1982), cuyo guion corrió a cargo de Donald E. Stewart, que adaptaba el libro homónimo de Thomas Hauser. Más adelante, cuando regresó al cine de habla i...