martes, 31 de mayo de 2011

La legión invencible (1949)


Que John Ford sentía admiración por el ejército, queda claro en aquellas de sus películas que muestran, desde diferentes perspectivas, ese entorno militar en el que encontró historias de su agrado. Uno de estos films es La legión invencible (She wore a yellow ribbon), que nos acerca a un soldado, el capitán Nathan Brittles (John Wayne), a seis días de su retiro, tras cuarenta años de servicio. Esta jubilación no deseada, pero inevitable, le obliga a abandonar todo cuanto posee, pues es un hombre que vive por y para el ejército. Este ambiente intimista, que se mezcla con cierto aire épico, sirve al genial director para poner en juego sus características narrativas y ofrecer una película melancólica, épica, profunda y divertida. El capitán asume que debe abandonar cuanto conoce, y lo hace señalando en el almanaque los días que van quedando atrás y que le acercan al círculo rojo que indica la fecha final. Pero antes de que ésta llegue se le encomienda una última misión. El general Custer ha muerto, los indios están reuniendo tropas y se encuentran en pie de guerra, esto produce una inestabilidad en la zona, en la que el 7º de caballería actúa. Ford aprovecha este contexto histórico para desarrollar las sensaciones que se producen en este viudo, que visita la tumba de su esposa para hacerle participe de sus pensamientos. La misión que debe llevar a cabo consiste en patrullar los alrededores, al tiempo que debe trasladar a dos mujeres, la esposa del comandante (Mildred Natwick) y la sobrina de ésta, Olivia (Joanne Dru). Este último mandato no es del agrado del oficial, no cree que sea el momento adecuado para trasladar a las mujeres y, por escrito, muestra su disconformidad (consciente de que de nada valdrá ya que conoce a la perfección los entresijos que rodean su oficio). Pero la historia no sólo se centra en el capitán, sino que ofrece el coprotagonismo a Olivia, cuya cinta amarilla anudada a su cabello significa (en el cuerpo) que está enamorada de un soldado. Este hecho abre un nuevo frente, el enfrentamiento entre los dos jóvenes tenientes. Flint (John Agar) está enamorado de ella y no soporta la idea de ver a Olivia con Penel (Harry Carey Jr.), lo que provoca una sucesión de problemas en los que el capitán debe intervenir para poner freno. Este hombre, Brittles, es como un padre de familia, él posee la veteranía, la cordura, valora a sus hombres y sabe lo que estos precisan. Por contra, los dos jóvenes tenientes son inexpertos, inicialmente egoístas y en constante competición. Esta segunda película sobre el 7º de caballería se centra en la persona de un veterano y las sensaciones que le produce su inminente retirada, así como enfrenta la experiencia con la inexperiencia, pero lo hace saliendo al exterior, se aleja del fuerte y recorre las desérticas llanuras por las que acecha el peligro, un peligro real, representado en un ejército de indios con los que se encuentran en guerra. Estos conflictos armados forman parte de su día a día, él conoce su trabajo, sin embargo existen aspectos que no puede controlar y que llevan al “fracaso” de su misión y a su consiguiente lamentación por tener que abandonar el ejército como un fracasado. No obstante, él éxito o el fracaso no se mide por las victorias o derrotas, sino por el respeto y la admiración que los hombres sienten hacia él.

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