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Fragmentos de nada: la ambigua vampirización literaria

Fragmentos de nada: La ambigua vampirización literaria Por Antonio Pardines Hay autores que no escriben para contentar, ni buscan las ventas, tampoco enriquecerse con el fruto de su creación. El éxito y el aplauso les son tan extraños como ellos puedan serlo para el lector medio y el negocio cultural. Solo quieren quizás que haya alguien que les comprenda, tal vez ni siquiera eso. Los hay que escriben porque no pueden no hacerlo. Carecen de elección y lo que escriben obedece a la constante búsqueda emocional de sí mismos, es decir, la escritura para ellos es vida con toda la complejidad, conflicto y contradicción que esta supone. Son autores condenados a no ser leídos en su época o, como mucho, poco leídos, pero algunas de sus obras cambian el modo de entender la literatura. Existen en las antípodas de un Víctor Hugo o de un Hemingway, fueron tipos como Stendhal, de quien ahora se repite lo del síndrome día sí y otro también, Emily Dickinson, a quien hoy se aúpa como heraldo femenino, ...

El agente secreto (2025)

Anónimos en el purgatorio Por Antonio Pardines La época escogida por Kleber Mendonça Filho para ubicar el pasado de El agente secreto ( O agente secreto , 2025) desvela una atmósfera sucia y agresiva. El cineasta recifense nos sitúa en 1977, que es el año durante el cual desarrolla la práctica totalidad de la película, salvo los momentos en los que Flavia (Laura Lufési), en el presente informático, cobra protagonismo para remarcar que el público hace lo mismo que ella. Sentimos curiosidad y por ello aceptamos reconstruir una identidad, ya no solo la de Armando (Wagner Moura, también coproductor del filme), que se ve obligado a cambiar de nombre y ocultarse en una comunidad donde nadie se identifica con su verdadero antropónimo. Tienen miedo, hay causas para tenerlo. Se apuntan al inicio, cuando Armando/Marcelo se dirige a Recife (al noreste del país, en el estado de Pernambuco) y se detiene en una gasolinera alejada de la mano de Dios donde yace un cadáver cosido a balazos y donde poc...

Senón ecos

Senón ecos   Por Antonio Pardines O galego que aprendín dende o berce non era normativo, nin tendía a lusista. Era putativo, enxebre, rueiro. Era o que me chegaba das ondas de Malpica, das expresións dun barrio compostelán e dos contos de Cunqueiro ou os que,  a carón da cociña de ferro,  me contaba a miña bisavoa sentada no seu trono, quizais do mesmo material do que estaba feito  O cabaliño de Buxo  de Neira Vilas, que foi o primeiro libro que lembro ler. Nas súas variantes, falábase e fálase nas rúas, no agro e nos pobos, cadanseu natural cos seus matices humanos e xeográficos. Non hai política ou contrapolítica que poida dicir como falar. Un idioma con alma que sobreviviu e evolucionou grazas ás xentes, non ás normativas, non é de ningún partido nin bandeira. É da terra. Agora, din que se trata de protexer o idioma, cando o que cómpre é vivilo, que é o que diferenza unha lingua morta dunha viva. O galego sobreviviu aos Séculos Escuros e chegou ao Rexurdiment...

Interferencias (1988)

Triángulo sin vértices Por Antonio Pardines La idea que guardaba de Interferencias ( Switching Channels , 1988) se ha reafirmado al volver a verla después de casi cuatro décadas. Sigue siendo la misma aburrida de antes, la que me hace bostezar en su empeño de ser graciosa. Parece innegable que sea la menos corrosiva e irónica de las adaptaciones de la popular obra teatral de Ben Hecht —según Wilder, el guionista más prolífico de su época— y Charles MacArthur, que ya había sido llevada a las pantallas por Lewis Milestone, Howard Hawks y Billy Wilder, tres cineastas cuyas gigantescas sombras quizás fuesen demasiado para que Ted Kotcheff y el guionista Jonathan Reynolds viesen un rayo de luz y de esperanza para su propuesta. Tal vez, por ello, el resultado fuese esta comedia deslucida, sin el menor brillo. Aparte, ¿dónde está esa cosa llamada «química»? No asoma entre los personajes, no hay tensión ni pasión, ni siquiera la complicidad y la atracción que pudiese darle alas al asunto. ¿Qu...

Ojo: paso fronterizo

Ojo: paso fronterizo Por Antonio Pardines   Miles de personas podrían estar siendo utilizadas como medio de presión marroquí a Europa, vía España, para obtener nuevos beneficios, tal como lleva sucediendo desde hace años. ¿Pero qué objetivo impulsa ese movimiento estratégico? ¿Una reclamación histórica de Ceuta y Melilla, cuando, al pasar ambas ciudades a formar parte de Castilla, Marruecos no existía? No, es una aspiración más prosaica y económica. En todo caso sería Portugal quien podría reclamar Ceuta y los hijos de los hijos de los tataranietos de los Omeya tal vez Melilla —que estaba vacía y en ruinas cuando en 1497 entraron los castellanos de Isabel—, aunque los propios habitantes de las localidades decidieron formar parte de Castilla y Aragón. La situación de las dos ciudades autónomas nada tiene que ver legalmente con la de Gibraltar, que fue español y pasó a manos del Imperio Británico tras una concesión forzada por las políticas y circunstancias bélicas consecuentes a la ...

Cual Conejo, Ulises corrió a por tabaco

Cual Conejo en los sesenta, Ulises corrió a por tabaco algunos milenios antes Por Antonio Pardines A Odiseo/Ulises le gustaba hablar y escucharse. Tenía la idea de que lo suyo era más importante e ingenioso. Cabe pensar que lo era, al menos así lo apunta el poema atribuido a Homero, incluso en la Ilíada asoma en brevedad pero brillando su intelecto y apuntando la astucia que desarrolla en plenitud en varios momentos de la Odisea, su viaje de vuelta al hogar tras veinte años lejos de Ítaca. ¿Por qué ahora y no antes? Si  el aqueo hubiera deseado partir, ¿ los olímpicos habrían podido impedírselo? No eran tan listos, aunque sí muy caprichosos, eróticos y mundanos. Dudo que Ulises estuviese atrapado casi una década sin que hiciese nada para evitarlo. Si lo estuvo, fue porque quiso y también partió de los brazos de su última amante porque ya le había llegado la hora de retornar. La vejez le amenazaba  y la saudade empezaba a ser más fuerte que cualquier promesa de inmortalidad , n...

Kes (1969)

Curso libre de cetrería. Supervivencia en el lodazal Por Antonio Pardines La generación anterior desplegó un cine crítico de corte realista que sorprendió por su postura y su fuerza narrativa, pero el Free Cinema fue un movimiento que, como tantos otros, resultó efímero y sus componentes se adaptaron dentro de la industria cinematográfica, la inglesa y la hollywoodiense. Esto no sucede con Ken Loach, quien tomó el testigo del cine independiente británico. Como habían hecho los Tony Richardson, Lindsay Anderson o Karel Reisz, el director de Kes (1969) (1) mira la sociedad e indica aquellos aspectos que menos suelen gustar y que no suelen aparecer en la pantalla. Ken Loach los expone sin florituras, sin héroes, sin pretender contentar. Después de más de medio siglo haciendo cine, si se miran los inicios de Loach se comprende que nunca ha renunciado a su idea inicial de hacer películas sin héroes, con personajes en los márgenes, periféricos y obreros dentro de sistemas que se desentiende...