Ir al contenido principal

Esplendor en la hierba (1961)



Si observamos con atención los títulos de crédito de las películas más personales de
Elia Kazan, estos nos anuncian el protagonismo de actores y actrices formados en el Actor's Studio o sin apenas experiencia cinematográfica, nombres como Carroll Baker, Eva Marie Saint, James Dean, James Woods, Julie Harris, Karl Malden, Kim Hunter, Lee Remick, Marlon Brando o Warren Beatty. A esta búsqueda de interpretes que poder modelar a su gusto, habría que sumar la intención del realizador de psicoanalizar a los personajes y enfrentarlos al medio social en el que habitan, en ocasiones dentro del seno familiar que condiciona el comportamiento de unos y de otros. Este sería el caso de Al este del Edén (East of Eden, 1955) y de Esplendor en la hierba (Splendor in the Grass, 1961). En ambas, la búsqueda de los jóvenes, la de sí mismos y la de su lugar en el mundo, sus deseos e intenciones chocan con la autoridad paterna, generando el conflicto e imposibilitando su realización. Pero si en la adaptación de la novela de John Steinbeck, el joven protagonista a quien dio vida James Dean se rebela contra lo establecido y se convierte en una especie de Cain, en Esplendor en la hierba el personaje encarnado por Warren Beatty reprime sus deseos y claudica ante la autoridad paterna, lo cual provoca su triunfo en el deporte (primer signo de éxito y de virilidad en un entorno marcado por la imagen exterior), su estancia en Harvard (a pesar de su deseo de ser agricultor) y su ruptura con el amor que hasta entonces había creído inquebrantable.


La historia de pérdida, aceptación, aprendizaje y olvido de Bud Stamper y de Deanie Loomis (
Natalie Wood) se inicia en su época del instituto, cuando nada ni nadie parece poder afectar su relación, porque en su inocencia juvenil el mundo y el futuro les pertenece. El primero se descubre como un ídolo deportivo en la escuela y un hijo modélico en un hogar que se ha enriquecido con el petróleo, mientras, la segunda asume la decencia inculcada por su madre, cabeza visible de una familia económicamente menos favorecida. Inicialmente la diferencia social no impide que el amor idealizado que comparten ambos estudiantes sea real y, hasta entonces, infinito, pues todavía no se ven afectados por la intervención de sus mayores, aunque dicha intervención, con su continuismo del orden establecido, no tarda en convertirse en una constante que provocará la ruptura y el dolor consecuente. Por un lado, Ace Stamper (Pat Hingle) condiciona las decisiones de su hijo para que sea su extensión en el futuro, por el otro, la señora Loomis (Audie Christie) actúa (y se justifica) por el bien de su hija, sin detenerse a pensar en las necesidades de aquella, agudizando el desequilibrio que afecta a Deanie cuando se produce el fin de su romance con Bud.
 

Ambientada en Kansas entre 1928 y 1929,
Esplendor en la hierba <<es —en palabras de su autor— una historia americana clásica, pero vuelta a examinar y vuelta a vivir>>, que saca a relucir aspectos mejorables de una sociedad que emplea máscaras de éxito, respetabilidad y moralidad, para esconder carencias, ignorancias, egoísmos y miserias. Dicha sociedad se encuentra representa en dos matrimonios que, sin apenas relación entre sus miembros, viven de puertas afuera y presentan dos cabezas visibles (la femenina en los Loomis y la masculina en los Stamper) que condicionan las decisiones de sus hijos, más aún, las toman por ellos, obviando el daño que causan al pretender que sus hijos sean como ellos (y perpetúen sus costumbres, sus errores, sus posiciones sociales,...). Esta intención choca con el único personaje que realmente se distancia de lo establecido, Ginny Stamper (Barbara Loden), quien, en su rechazo a la hipocresía y puritanismo reinantes, denuncia con su comportamiento rebelde y desinhibido el mundo construido por sus padres, un mundo donde una agente del caos como ella, sincera y autodestructiva, no tiene cabida porque, al contrario que Deanie, se ve incapacitada para perdonar, olvidar e iniciar una vida sin los condicionamientos que desequilibran a ambas.

Comentarios

  1. Es una de mis mejores películas.
    La historia la interpretación, de óscar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Espléndida película. Equilibrada en todos sus aspectos.

      Saludos

      Eliminar
  2. La acabo de ver... me ha recordado en alguna secuencia a Grease...que sociedad tan influyente ...cuanto daño han hecho ese tipo de "madres" y de "padres" ...interesante película .

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

El sendero de la traición (1988)

Ismos prematrimoniales Por Antonio Pardines Una de las características del cine de Costa-Gavras es el adentrarse en espacios y en situaciones que desvelan el abuso ya sea de un Estado o de un grupo de poder. Y sus películas suelen funcionar como manifiestos cinematográficos que no temen señalar desmanes y crímenes, sobre todo aquellas en las que contó en el guion con la colaboración de Jorge Semprún y de Franco Solinas, dos escritores igual de comprometidos y con quienes trabajó durante su primera época. Ya considerado uno de los grandes del «cine político», gracias a Z (1969), La confesión ( L’aveu , 1970) y Estado de sitio ( État de siège , 1972), su popularidad se disparó tras el éxito de la espléndida crónica realizada sobre el golpe de estado de los militares chilenos en 1973 y la posterior represión en Desaparecido ( Missing , 1982), cuyo guion corrió a cargo de Donald E. Stewart, que adaptaba el libro homónimo de Thomas Hauser. Más adelante, cuando regresó al cine de habla i...