Ir al contenido principal

La humanidad en peligro (1954)


Durante la década de 1950 el temor formaba parte de la cotidianidad de la sociedad estadounidense. Que si el comunismo iba a acabar con el mundo capitalista, que si al mccarthismo se le daba por perseguir a todo aquel que no cuadrase dentro de su credo ideológico o que si la amenaza atómica no tardaría en dejar de ser amenaza para convertirse en una realidad que la población no deseaba. Estas y otras circunstancias político-sociales provocaron la proliferación de producciones de ciencia ficcción cinematográficas, en su mayoría inscritas dentro de la serie B, que reflexionaban sobre dichas amenazas desde la fantasía de ataques alienígenas como los expuestos en La guerra de los mundos (Byron Haskin, 1952) y en La invasión de los ladrones de cuerpos (Don Siegel, 1956), o de especies animales que sufren extraordinarias mutaciones genéticas después de su contacto con radiaciones atómicas o como consecuencia de una fallida experimentación científica. A raíz de la mutación, aquellos seres inofensivos y diminutos se convirtieron en gigantescos monstruos que amenazaban con el exterminio de la raza humana, así ocurre en Tarántula (Jack Arnold, 1955) o Godzilla (Ishiro Honda, 1954), cuyo discurso se posiciona desde el primer momento contra el empleo de las armas nucleares, no en vano, Japón había sufrido las consecuencias de las radiaciones provocadas por las bombas atómicas. Dentro de este tipo de ciencia-ficción, también destaca  La humanidad en peligro (Them!, Gordon Douglas, 1954), siendo una de las primeras y mejores propuestas que señalan a los insectos como el peligro que se debe erradicar antes de que estos hagan lo propio con la especie humana.


Dirigido con acierto por Gordon Douglas, el film expone, más allá de su advertencia atómica, una intriga que se inicia en el desierto de Nuevo México, donde dos policías se encuentran con una niña de cinco años que deambula por la arena polvorienta en estado de shock. ¿De dónde ha salido? ¿Por qué se encuentra en ese estado? ¿Dónde están sus padres? Las preguntas se amontonan, no así las respuestas, pues solo algunas parecen encontrar explicación en la caravana donde vivía la pequeña. En su interior observan restos de sangre y de violencia, lo mismo sucede cuando acuden a un establecimiento cercano donde se topan con un montón de azúcar esparcido por el suelo y con un cadáver en estado de descomposición. Los policías no tienen nada claro qué ha pasado, aunque sospechan que podría ser obra de un psicópata, ya que no hay indicios de robo y sí evidencias físicas de un cuerpo que ha sido brutalmente atacado, como también lo será poco después uno de los agentes. Tras la muerte de su compañero el sargento Petersen (James Whitmore) regresa a la comisaría donde no tarda en presentarse el agente del FBI Robert Graham (James Arness), con quien formará pareja en una investigación en la que no hay más pistas que esa niña en estado catatónico y una extraña huella que envían a analizar, hecho que provoca la llegada a la zona de dos científicos, padre e hija. El doctor Medford (Edmund Gwenn) y la doctora "Pat" Medford (Joan Weldon) estudian los escenarios de los extraños hechos, descubriendo una realidad aterradora que nada tiene que ver con asesinos humanos, sino con depredadores de otro orden.


Entre otras cuestiones, La humanidad en peligro destaca por su precisa exposición de los hechos, nada de lo que se observa es gratuito, además no abusa de la presencia de las criaturas, lo cual genera mayor tensión en los momentos que se intuyen a los monstruosos depredadores, como se descubre cuando el sargento, Graham y Pat, después de atacar las galerías excavadas por los insectos, descienden para comprobar si han acabado con la amenaza. Allí contemplan los enormes cadáveres de las bestias que han destruido, así como la sala donde reposan las larvas que Peterson incinera con un lanzallamas, acción que la teniente Ripley emuló treinta y dos años después en Aliens, el regreso. En ese espacio oscuro y claustrofóbico descubren que varias hormigas, entre ellas dos reinas, han escapado del nido, hecho que implica que el peligro sea más real, pues como Medford afirma pueden trasladarse a otros lugares y establecer nuevas colonias que amenazarían a la existencia humana. En este punto la película se aproxima durante unos minutos al documental científico, dejando que el doctor explique las características del enemigo a quien se enfrentan, y tras esa reunión donde se expone el alcance del peligro y la naturaleza de las hormigas se da paso a la búsqueda contra el reloj que les conduce hasta el alcantarillado de la ciudad de Los Ángeles, donde concluye este excelente ejercicio de narrativa, intensa y tensa, y sin duda una de las grandes producciones de la ciencia-ficción cinematográfica de serie B.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...