miércoles, 7 de noviembre de 2018

Douglas Fairbanks. El héroe optimista

<<Saludemos de paso la memoria de Douglas Fairbanks, quien no fue solo un actor, sino también un excepcional animador y quien, a través de una obra poética y optimista, creó un "tipo" que no podemos olvidar>>. Ese "tipo", aludido por René Clair en su libro Cine de ayer, Cine de hoy, fue el héroe mayúsculo del Hollywood silente, valiente, ágil, de eterna sonrisa y siempre dispuesto a acometer con optimismo y descaro cualquier empresa aventurera, por complicada que esta fuera. Ningún otro héroe del cine mudo igualó en importancia y éxito al encarnado por Fairbanks, el pirata negro de las acrobacias, el Robin Hood, el Zorro o el joven D'Artagnan de los duelos a espada o aquel inolvidable ladrón trepamuros que viaja sobre una alfombra voladora en busca de las mil y una aventuras. Estas fueron algunas de las imágenes inmortalizadas en la pantalla por Douglas Fairbanks, nacido como Douglas Elton Thomas Ullman y conocido entre sus amigos por el diminutivo Doug. Él fue la primera estrella masculina del cine de acción y de aventuras, y también uno de los primeros actores en producir sus películas. En 1918, tres años después de llegar a Hollywood, creó su propia compañía cinematográfica y al año siguiente se asoció con Charles Chaplin, David Wark Griffith y Mary Pickford (con quien durante años formaría la pareja más popular de Estados Unidos) para fundar la United Artists, empresa desde la cual, estos cuatro grandes iconos de aquel Hollywood silente, pretendían distribuir sus películas y así mantener mayor libertad y control sobre sus carreras artísticas. <<Hollywood debe su gloria y su fortuna a Chaplin, Griffith, Mack Sennett, Ince, Fairbanks y... algunos otros que eran creadores y no a los empleados de una vasta organización dirigida por contables>>. Vuelvo sobre el texto de Clair para redundar que fueron estos pioneros del espectáculo cinematográfico (y otros grandes no nombrados por el cineasta francés) quienes engrandecieron la industria hollywoodiense, antes de que los jóvenes ejecutivos como Irving Thalberg cambiasen las reglas del juego.




Excelente atleta, <<se mantenía magníficamente gracias a los ejercicios diarios que realizaba en el gimnasio instalado en el estudio>>, recordaba Raoul Walsh en sus memorias (Each Man in His Time), Fairbanks supo aprovechar su buena forma física para ofrecer al público entretenimiento, riesgo, emociones, aventura y mucha acción, sin olvidar los romances de aquellos héroes que siempre conquistaban a las heroínas y vencían a los villanos. En su Autobiografía Chaplin recuerda que <<no por azar, Douglas había conquistado la imaginación y el cariño del público>> y apunta los motivos de su éxito: <<El ingenio de sus películas, su optimismo e infalibilidad sintonizaban con el gusto estadounidense y, en realidad, con el gusto del mundo entero. Poseía un encanto y un magnetismo extraordinarios y un sincero entusiasmo juvenil que transmitía al público>>. Fairbanks, que había triunfado durante años en los escenarios de Broadway, dio el salto al cine en 1915, en el film de Christy Cabanne El cordero. Desde aquel exitoso comienzo conquistó a los hombres y a las mujeres que contemplaban las hazañas cinematográficas de sus héroes, aunque en realidad podemos decir que se trataba de un mismo héroe. Como Chaplin o posteriormente Keaton, Fairbanks tuvo el acierto de crear un personaje inolvidable que se repite en sus múltiples aventuras de celuloide, pues visto en cualquier película, su imagen invencible y sonriente se impuso a la de los roles interpretados para agrandar su leyenda e influir en futuros aventureros de celuloide. Otro de sus grandes aciertos, en este caso empresarial, fue el convertirse en productor de sus propias películas, pero dejando que realizadores como Allan Dwan o Raoul Walsh desplegasen su talento narrativo en beneficio de la acción. También recordaba Chaplin que <<aunque Doug era enormemente popular, ensalzaba con generosidad el talento ajeno y era modesto respecto al suyo. [...] Claro que no era así; Douglas era un creador e hizo cosas grandiosas>> Fairbanks no reparaba en gastos en sus producciones, esto se observa en la grandeza de los decorados de Robin de los bosquesEl ladrón de Bagdad, dos superproducciones que atrajeron al público a las salas cinematográficas, donde a buen seguro se deleitaron y divirtieron al observar a su héroe favorito realizando las escenas de acción sin necesidad de un doble que lo sustituyese. Pero el fracaso de La fierecilla domada significó un punto de inflexión en la carrera del actor, quien decidió tomarse un respiro y embarcarse en un viaje alrededor del mundo. De aquella aventura viajera surgió el documental La vuelta al mundo y tras su regreso a Hollywood todo fue distinto. Con la llegada del sonoro y la Gran Depresión, el cine cambió, los gustos de los espectadores también lo hicieron, condicionados por la crisis económica y por el nuevo adelanto técnico que permitía escuchar a los personajes, aunque en realidad eran diálogos la mayoría estúpidos o canciones que nada aportaban a las imágenes. Sin embargo, el cine sonoro fue evolucionando al tiempo que Fairnbanks se alejaba más y más de la pantalla. Había nuevos héroes, más jóvenes y más acordes con los nuevos tiempos y con el nuevo tipo de espectador; no obstante trabajó en varias producciones habladas, siendo la última de ellas La vida privada de don Juan.



Filmografía

El cordero (The Lamb; Christy Cabanne, 1915)
Double Trouble (Christy Cabanne, 1915)
Su retrato en los periódicos (His Picture in the Papers; John Emerson, 1915)
Reggie Mixes In (Christy Cabanne, 1916)
La costumbre de la dicha (The Habit of Happiness; Allan Dwan, 1916)
Flirting with Fate (Christy Cabanne, 1916)
The Mystery of the Leaping Fisch (John Emerson, 1916)
Odio de razas (The Half-Breed; Allan Dwan, 1916)
Aristocracia americana (American Aristocracy; Lloyd Ingraham, 1916)
La locura de Nueva York (Manhattan Madness; Allan Dwan, 1916)
El casamiento de Jimmy (The Matrimaniac; Paul Powell, 1916)
El americano (The American; John Emerson, 1916)
The God Bad Man (Allan Dwan, 1916)
Intolerancia (Intolerance; David Wark Griffith, 1916)
El arreglalotodo (In Again, Out Again; John Emerson, 1917)
De lo vivo a lo privado (Wild and Woolly; John Emerson, 1917)
Down to Earth (John Emerson, 1917)
El rancho de la V (The Man from Painted Post; Joseph Henabery, 1917)
Reaching for the Moon (John Emerson, 1917)
El moderno mosquetero (A Modern Musketeer; Allan Dwan, 1918)
De Norte a Sur (Headin' South; Arthur Rosson, 1918)
El excéntrico (Mr. Fix-It; Allan Dwan, 1918)
He Comes Up Smiling; AllanDwan, 1918)
Arizona (Albert Parker y Douglas Fairbanks; 1918)
A Knickerbocker Buckaroo (Albert Parker, 1918)
S. M. el americano (His Majesty the American; Joseph Henabery, 1919)
Pesadillas (When the Clouds Roll By; Victor Fleming, 1919)
Un gallina valeroso (The Mollycoddle; Victor Fleming, 1920)
La marca del Zorro (The Mark of Zorro; Fred Niblo, 1920)
En camisa de once varas (The Nut; T. Reed, 1921)
Los tres mosqueteros (The Three Musketeers; Fred Niblo, 1921)
Robin de los bosques (Robin Hood; Allan Dwan, 1922)
El ladrón de Bagdad (The Thief of Bagdad; Raoul Walsh, 1924)
Don Q. hijo del Zorro (Don Q. son of Zorro; Donald Crisp, 1925)
El pirata negro (The Black Pirate; Albert Parker, 1926)
El gaucho (The Gaucho; F. Richard Jones, 1927)
Espejismos (Show People; King Vidor, 1928)
La máscara de hierro (The Iron Mask; Allan Dwan, 1928)
La fierecilla domada (The Taming of the Shrew; Sam Taylor, 1928)
Para alcanzar la luna (Reaching for the Moon; Edmund Goulding; 1931)
La vuelta al mundo (Around the World in Eighty Minutes; Victor Fleming y Douglas Fairbanks, 1931)
El Robinsón moderno (Mr. Robinson Crusoe; Edward Sutherland, 1932)
La vida privada de Don Juan (The Private Life of Don Juan; Alexander Korda, 1934)

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