Ir al contenido principal

Entradas

Dante, de camino al Paraíso

Retrato de Dante Alighieri, por Sandro Botticelli Nacido en Florencia, en 1265, Dante crece y la historia sigue su curso. El medioevo está a un paso de su final, aunque todavía ningún contemporáneo medieval lo sepa, porque nadie, en su día, piensa que su época se acabe; ni las mentes más osadas de entonces podrían aventurar que la suya se sitúe entre dos humanistas, aunque no menos sanguinarias —una de las grandes diferencias estriba en la buena publicidad de unos y la mala de la que queda en medio—. Será en el Renacimiento cuando se hable de la Edad Media, a la que se le dará una mala publicidad, basada en su aparente inamovilidad; aunque, de no moverse, ¿cómo habría llegado el renacer? Mas el poeta de la Comedia no pertenece al renacer de la cultura clásica, aunque se trate de un precursor de Petrarca y Bocaccio, tal vez, junto a él, los dos escritores prerrenacentistas italianos más reconocidos en la actualidad… Los años avanzan y el bebé Alighieri da sus primeros pasos mientras ot...

Alvin Toffler, Orson Welles y El “shock” del futuro

Las primeras imágenes de Future Shock (Alexander Grasshoff, 1972) muestran el aeropuerto donde llega Orson Welles. Luce barba, habano y sobrepeso, pero su voz sigue siendo la misma de aquel figurín que aún no había realizado la mítica Ciudadano Kane (Citizen Kane, 1940). Aquella voz, su tono claro y apremiante, asustó a medio país anunciando la invasión extraterrestre que metía de lleno a la humanidad en la guerra de los mundos. “¡Oh, Dios! ¡Estamos perdidos!”, exclamarían algunos en inglés, antes de que miles de ciudadanos entrasen en estado de shock, se desatase el pánico, el “sálvese quien pueda” y el arrasar con el papel higiénico, las botellas de güisqui y el resto de las existencias de los supermercados. “Gracias a Welles. Así deberían ser todos los días”, pensaría algún propietario, pero, para contrariarle, se supo que la alarma era falsa y que el resto de las jornadas iban a ser corrientes. Aunque más que falsa había sido un error de interpretación por parte de los oyentes, cuy...

Coffee & Cigarettes (2003)

Una de las piezas que mejor recuerdo de Coffee and Cigarettes (2003) es aquella que expone la reunión de Iggy Pop y Tom Waits en la que ambos dejan de fumar, aunque la intención solo les dura unos instantes, pues, finalmente, la afición y la adicción a los cigarrillos vence sin mayor pesar para los contertulios, que acompañan con tabaco sus cafés, su incomodidad y su conversación a la defensiva. Ese recuerdo me lleva a pensar que hace más de cinco años que dejé de fumar y más de veinte desde que vi por primera vez esta suma de once cortometrajes en los que el humo, la cafeína, los encuentros y las charlas, con o sin sentido, unen episodios confiriéndoles sensación de unidad, aunque ninguno de los momentos tenga que ver con los demás. Funcionan independientes y algunos mejor que otros. Desde entonces, el mundo y nosotros hemos cambiado. Sin ir más lejos, en relación con la percepción que tenemos del tabaco, ¿quién de los nacidos antes de la década de 1980 no recuerda al cowboy que caba...

Wyatt Earp (1994)

  Si bien Pasión de los fuertes ( My Darling Clementine , John Ford , 1946) me parece magistral y la mejor película que toma como excusa la figura de Wyatt Earp, mi mente todavía es incapaz de comprender qué importancia tuvo este personaje y el O. K. Corral en el devenir de la historia estadounidense para convertirse en leyenda y en una continua inspiración para el cine de Hollywood. El personaje asoma en unas cuarenta películas y dudo que, sin la mítica y las posibilidades que esta ofrece para abordar otros temas, diese para tanto. Más allá del enfrentamiento entre el héroe y los villanos, que no deja de ser la superficialidad del asunto, está la exaltación del más fuerte, del más recto, del más justo, aunque no exista justicia, solo la letra y la ilusión que se le quieran dar y que deparan la ley, no siempre justa. Así parece entenderlo Lawrence Kasdan en su segundo western, en el que, tal como apuntaba y esbozaba con suma gracia en Silverado (1985), en la presencia de dos herm...

Mystery Train (1989)

La importancia que Jim Jarmusch da a la música transciende el cine, forma parte de su vida y así lo demuestra que ya antes de lanzarse a la dirección hiciese sus pinitos musicales y que nunca haya abandonado su afición. En todo caso, la música se encuentra ahí, siempre presente, como también lo está en el de su colega Aki Kaurismäki cuando bromea con los Leningrado Cowboys. En su obra cinematográfica incluso adquiere rostro en la presencia de Tom Waits, Iggy Pop, John Lurie o Neil Young. En su cuarto largometraje, Mystery Train (1989), título de la canción de Junior Parker y del libro sobre el rock escrito por Greil Marcus, le tocó el turno a Joe Strummer, Screamin’ Jay Hawkins y Rufus Thomas; mientras que Waits se deja oír en la radio, pues presta su voz al Dj radiofónico que funciona tanto para introducir en las ondas el tema Blue Moon como de nexo entre las historias, uno de los lazos, pues la ciudad, el hotel barato, el tren nocturno sobre el paso a nivel en las proximidades, un ...

Kurt Vonnegut y Las sirenas de Titán

Saber que tu destino está escrito y que acabará en el mayor de los satélites de Saturno, que recibe su nombre de aquel titán que en mitología grecorromana devoró a sus hijos, salvo a Zeus, que era griego y tal vez eso despistase a la deidad latina, pasando antes por Marte, donde se prepara una invasión al planeta Azul, Mercurio y de nuevo la Tierra, no ha de ser peor que el que nos depara el viajar a cualquier isla o playa y pasarse la estancia tumbado en la arena o sobre la hamaca de un hotel resort en el que las actividades y las atracciones se programan y preparan, incluidas las bebidas, para que todos consuman lo mismo y, a ser posible, a la misma hora. No digo que los turistas que algún día futuro acudan a Titán pasen sus horas en la piscina, con el extra de contar con un chiringuito dentro, en los restaurantes temáticos o en cualquier espacio donde dejar su dinero a la cadena hotelera que lo regente; eso sí, llevándose de vuelta a sus hogares y a sus rutinas la sensación de haber...

Adorno, desde la vida dañada

El subtítulo “Reflexiones desde la vida dañada” responde con bastante precisión a la pregunta de qué va “Minima Moralia”. Este libro escrito por Theodor W. Adorno entre 1944 y 1947 iba a serlo también de su colega Max Horkheimer, a quien le dedica la obra, pues la idea inicial era la de realizar un diálogo entre ambos filósofos, junto a Herbert Marcuse y Erich Fromm, máximos representantes de la primera generación de la Escuela de Fráncfort. Pero, no pocas veces, las intenciones se ven truncadas por circunstancias externas. En el prólogo del libro, Adorno explica de la siguiente manera que <<la ocasión inmediata para componer este libro me la brindó el cincuenta cumpleaños de Max Horkheimer el 14 de febrero de 1945. Su elaboración coincidió con una fase en la que, debido a circunstancias externas, tuvimos que interrumpir el trabajo en común>>. Si se continúa leyendo más allá de esas primeras páginas, se sabrá sobre qué ideas giran sus reflexiones y cuáles son las conclusion...