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El caballo de hierro (1924)





Los distintos estudios realizados señalan que Sean Aloysius O'Fearna llegó a Hollywood entre 1913 y 1914, sin lograr determinar una fecha exacta, aunque todos coinciden a la hora de destacar como causa principal la presencia de su hermano Francis en tierras californianas. Por aquel entonces, este trabajaba como actor y director bajo el apellido artístico Ford, el mismo que Sean adoptó para sí cuando decidió dar sus primeros pasos profesionales en la naciente industria cinematográfica. Como Jack Ford pasó por diferentes labores en las películas de su hermano, hasta que, en 1917, debutó en la dirección con el western de dos rollos The Tornado. Con este nombre continuaría trabajando para la Universal, donde, entre otras producciones, filmó los veinticinco westerns interpretados por el actor Harry Carey, y no sería hasta después de firmar su contrato con la Fox cuando Sean o Jack adoptó su definitivo John Ford en Sota, caballo y rey (Cameo Kirby, 1923). Durante el resto de la década, el autor de la magistral El hombre que mató a Liberty Valance (The Man Who Shoot Liberty Valance, 1962) trabajó en exclusiva para la compañía de William Fox y, en su seno, realizó El caballo de hierro (The Iron Horse), cuya excelente acogida lo aupó a un estatus privilegiado dentro del Hollywood que ayudó a construir y desarrollar. Al respecto de este western épico el cineasta comentó en las entrevistas que mantuvo por separado con Peter Bogdanovich y Bertrand Tavernier que durante el rodaje se produjeron circunstancias especiales que provocaron que una producción en principio modesta se convirtiera en la película más cara de la productora. Al parecer, el motivo para este cambio se produjo como consecuencia de la tormenta de nieve que aisló al equipo en el lugar del rodaje, donde, sin nada mejor que hacer, se dedicaron a filmar escenas que fueron dando forma al que sería su primer gran éxito, y quizá su película muda más conocida, aunque no por ello sea la mejor dentro de una etapa que abarca más de sesenta producciones de las que apenas se conserva una tercera parte, lo que acarrea cierto desconocimiento a la hora de valorar el periodo silente de la carrera artística de este cineasta indispensable. Aunque no cuente entre lo mejor de su filmografía, El caballo de hierro es un buen ejemplo para descubrir una de las constantes del cine fordiano, aquella en la que el cineasta vuelve su mirada hacia el pasado de su país para mostrar acontecimientos históricos a través de personajes condicionados por las situaciones a las que se enfrentan y que, en este caso, surgen durante la construcción de la vía férrea con la que se pretende acortar las distancias entre los diferentes estados y territorios que separan la costa atlántica de la pacífica. Pero El caballo de hierro también es el homenaje de Ford a los soñadores que hicieron posible la gesta de unir el este y el oeste. Para ello, inició el film mostrando a dos amigos de pensamientos opuestos: Brandon (James Gordon), el soñador, y Marsh (Will Walling), el pragmático, aunque este acabará formando parte del proyecto del que le habla el primero. Entre ellos se descubre la presencia mediadora de Lincoln (Charles Edward Bull), que simpatiza con la postura del idealista que, convencido de unir el país mediante el ferrocarril, abandona la comodidad de su hogar y parte con su hijo hacia un futuro incierto pero alentador. Sin embargo no verá materializada su ilusión al morir a manos de un grupo de indios liderados por un blanco renegado, que solo tiene dos dedos en una de sus manos, detalle que se graba en la memoria de Dave Brandon (George O'Brien), a quien años después se descubre luchando por hacer realidad el sueño paterno mientras aguarda por su venganza. Ford no se centró en el enfrentamiento entre dos hombres, sino que se decantó por el día a día de los trabajadores, quienes, al tiempo que construyen la vía, levantan ciudades que abandonan finalizado el tramo correspondiente, pero algunas sirven para que otros las ocupen y las hagan prosperar. A lo largo de esta cotidianidad el cineasta expuso aspectos como la obtención de alimentos, las duras condiciones climáticas, del medio o del trabajo a realizar, una labor que se complica con la amenaza de los pueblos nativos que se dejan influenciar por los intereses particulares de individuos como Bauman (Fred Kohler), el villano a quien Dave ha estado buscando desde pequeño y a quien encontrará en ese presente de progreso imparable que transformará el espacio, las distancias y el concepto de nación.



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