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Funny Girl (1968)

Cuando se produjo su debut en el cine, Barbra Streisand ya era una estrella de la canción; la cantante mejor pagada y su popularidad era incuestionable. No obstante, que recayese en ella el papel protagonista de Funny Girl (1968) solo fue posible cuando los directivos de Columbia Pictures, que dudaban de su atractivo cara la taquilla cinematográfica, dieron su brazo a torcer. La popularidad de la cantante, unida a su exitosa interpretación de Fanny en Broadway, acabo valiendo su paso al cine, como protagonista absoluta de la biografía cinematográfica y musical de Fanny Brice. Mucho antes que Streisand, Brice había sido una famosa actriz del Broadway, ella durante la primera mitad del siglo XX. Además, era la suegra del productor Ray Stark, quien sería el responsable de sacar adelante el proyecto biográfico de su madre política, tanto el teatral —la comedia musical de Bob Merril y Jules Styne— como el cinematográfico que inicialmente iba a ser dirigido por Sidney Lumet. A pesar de que suela etiquetarse como cine musical, Funny Girl (1968) solo es fachada de comedia musical, tras la que asoma el melodrama, la personalidad de Fanny Brice (Barbra Streisand) y la relación amorosa que mantiene con Nick Arnstein (Omar Shariff). Eso es lo que interesa a William Wyler, quien finalmente se encargó llevar la historia de la actriz a la gran pantalla, con la condición de que algún prestigioso director escénico se encargase de los números musicales. El elegido fue Herbert Ross, más adelante director cinematográfico y realizador de la secuela Funny Lady (1975). Inspirada en la comedia musical y adaptando el guion de Isobel Lennart, que ya había sido la base de la obra teatral, tras su fachada colorista y musical, Funny Girl apuesta por la intimidad emocional de Fanny y Nick; del mismo modo que en la protagonista —Barbra Streisand en su primera aparición en la gran pantalla y en una de sus mejores interpretaciones; le llovieron las buenas críticas y algunos premios—, el humor que saca a relucir le sirve para protegerse de posibles agresiones externas. De adolescente a estrella del musical, el recuerdo de Fanny gira en torno a su relación amorosa con Nick. Desde su pensamiento, accedemos al momento de su encuentro, al éxito de la joven, a su enamoramiento y a cómo Nick se distancia debido a su fracaso en los negocios. Su relación parece idílica, ella le ama y él la corresponde, pero el fallido negocio petrolífero en el que Nick se embarca, le cambia; destierra su seguridad y su encanto, los que había exhibido hasta entonces. Pero eso no es todo, Nick no puede aceptar ayuda, la siente como algo que lo minusvalora, le hace sentirse en un plano de inferioridad respecto a Fanny, cuyo éxito es inversamente proporcional a la derrota del hombre que ama y a quien aguarda en el presente desde el que evoca sus días felices y también aquellos cuyo sabor le resultan más amargos. El melodrama, el carácter de Fanny y las emociones de los personajes se desarrollan a la par que la meteórica carrera de la estrella, de sus canciones y actuaciones, pero William Wyler siempre prefiere el aspecto íntimo, el conflicto, la historia humana, por encima del espectáculo musical en el que la actriz triunfa de la mano de Florence Ziegfield (Walter Pidgeon) sin perder los rasgos y los valores que dan forma a su personalidad, la su ya define a la joven Fanny que se descubre al inicio del film.



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