Ir al contenido principal

Tú, Kimi y yo (1958)

Cuando se hace referencia a genios indiscutibles de la comedia cinematográfica, suelen citarse los nombres de Buster Keaton, Charles Chaplin, Jacques Tati o los hermanos Marx, más extraño resulta escuchar el de Jerry Lewis, aunque no por ello el responsable de El terror de las chicas deja de formar parte del selecto grupo de actores-autores cómicos entre quienes también se encuentra su admirado Stan Laurel, de quien tomó un personaje torpe que, en más de una ocasión, ha impedido que se valorara la figura del Lewis director, productor y guionista de mirada crítica, corrosiva e imaginativa que filmó El profesor chiflado, Jerry Calamidad o Las joyas de la familia. Pero antes de que Lewis debutase en la dirección con El botones se produjo su encuentro con Frank Tashlin, a quien tampoco se suele incluir entre los grandes directores de la comedia norteamericana (Wilder, Sturges, Lubitsch, Chaplin, Keaton, McCarey, Leisen,...), y quien sin duda influyó en la evolución artística del protagonista de Tú, Kimi y Yo (The Geisha Boy), la segunda película que Lewis y Tashlin rodaron sin la presencia del cantante y actor Dean Martin, con quien el primero había formado pareja durante años. Aunque esta producción presenta mayor sentimentalismo que las posteriores Lío en los grandes almacenes o Caso clínico en la clínica, más delirantes, imaginativas e irreverentes, el gran Wooley de Tú, Kimi y yo también es un inadaptado que se enfrenta con el medio que le rodea y lo aísla. De tal manera, Wooley resulta un individuo desplazado dentro de un sistema en el que solo se valora la imagen del triunfador, lo cual le obliga a viajar a Japón en busca de oportunidades laborales, y lo hace en compañía de Harry, un conejo que humaniza para convertirlo en su único amigo. Así pues, resulta inevitable el enfrentamiento (cómico) de Wooley con Lola Livingston (Marie McDonald), estrella cinematográfica y televisiva, con el gigantesco Ichiyama (Ryuzo Demura), jugador de la liga de baseball, o con el mayor Ridgley (Barton MacLane), tres personajes que en mayor o menor medida vendrían a representar las apariencias y la autoridad con las que el mago choca de continuo. Sin embargo, en Japón, Wooley se encuentra con dos personajes que lo aceptan de inmediato porque ven en él algo que solo la oficial Pearson (Suzanne Pleshette) ha intuido durante el caótico vuelo a las islas. La humanidad y la capacidad para generar desastres son las dos características del mago que conquistan a Kimi (Atsumi McCarthy) y a Mitsuo (Robert Hirano), el niño que lo adopta como padre porque descubre en él a la figura paterna que le devuelve la ilusión perdida tras el accidente mortal de sus progenitores. Desde esta perspectiva, podría decirse que Tú, Kimi y yo presenta ciertas influencias de El chico, pero siempre desde la supuesta ineptitud de un personaje que Lewis fue perfeccionando a lo largo de la década de 1960, hasta que finalmente decidió un cambio de imagen en Tres en un sofá, su última gran comedia como realizador.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

El sendero de la traición (1988)

Ismos prematrimoniales Por Antonio Pardines Una de las características del cine de Costa-Gavras es el adentrarse en espacios y en situaciones que desvelan el abuso ya sea de un Estado o de un grupo de poder. Y sus películas suelen funcionar como manifiestos cinematográficos que no temen señalar desmanes y crímenes, sobre todo aquellas en las que contó en el guion con la colaboración de Jorge Semprún y de Franco Solinas, dos escritores igual de comprometidos y con quienes trabajó durante su primera época. Ya considerado uno de los grandes del «cine político», gracias a Z (1969), La confesión ( L’aveu , 1970) y Estado de sitio ( État de siège , 1972), su popularidad se disparó tras el éxito de la espléndida crónica realizada sobre el golpe de estado de los militares chilenos en 1973 y la posterior represión en Desaparecido ( Missing , 1982), cuyo guion corrió a cargo de Donald E. Stewart, que adaptaba el libro homónimo de Thomas Hauser. Más adelante, cuando regresó al cine de habla i...