jueves, 2 de junio de 2011

Ninotchka (1939)

Elegante, sofisticada y llena de momentos memorables, en Ninotchka también hay cabida para la reflexión irónica, el romance y el humor de Ernst Lubitsch, no en vano, este admirado cineasta, desplegó lo mejor de su talento, de su sutileza y de su elegancia en la dirección para conseguir una de sus comedias más logradas, que parte del guión firmado por Charles Brackett, Walter Reisch y Billy Wilder, y este a su vez, de un primer tratamiento en el que habían trabajado George Cukor, que iba a encargarse de la realización, Sam Behrman y Gottfried Reinhardt. Pero en Ninotchka poco queda de aquel primer borrador de apenas cuatro páginas, y sí se puede apreciar la presencia de Wilder en pequeñas muestras de la ironía que caracterizaría algunas de sus futuras comedias, en los estupendos diálogos o en los personajes secundarios, en escenas como la reunión que mantienen Ninotchka y sus amigos en el piso de Moscú. El papel protagonista estaba hecho a la medida de Greta Garbo, no en vano Cukor había se había embarcado en el proyecto para mayor gloria de su amiga, una de las estrellas femeninas más importantes y encumbradas de la época, pero fue finalmente Lubitsch quien, para contrariedad de la Garbo, asumió su realización. Aparte de reír por primera vez en la pantalla (circunstancia que sirvió como parte de la campaña promocional), la actriz realizó en Ninotcka una de sus mejores composiciones al recrear a una mujer efectiva, competente e incorruptible, no como los tres diplomáticos a quienes sustituye porque se han dejado seducir por las comodidades que les proporciona el mundo capitalista representado en un París de lujo y glamour que solo puede existir en las comedias del cineasta berlinés. Convencida de la superioridad moral soviética, el personaje femenino cree que los capitalistas son seres condenados a la extinción, a la espera de que las masas se liberen de la opresión que significa dicho sistema económico y social. Además de sus ideas y su carácter, se trata de una bella mujer, cuya hermosura y personalidad no pasan desapercibidas para León (Melvyn Douglas), quien cae irremediablemente enamorado. Aparentemente, esta camarada carece de sentido del humor, por lo que León, interesado en ella, intenta, por todos los medios, sacarle una sonrisa, a pesar del escaso éxito no se da por vencido. Poco a poco, se producen cambios en Nina, su visión de aquello que le rodea, sobre todo como consecuencia de la constante presencia de León (quien va calando en su corazón y en su mente), adquiere una nueva dimensión. Las cosas menos importantes cobran significado, la risa asoma a su rostro y no tarda en rendirse al amor que se le ofrece y que semeja desinteresado y verdadero. Sin embargo, cuando las joyas que debe vender desaparecen, debe aceptar la proposición que la duquesa Swana le ofrece, si quiere recuperarlas. Ante ella se plantea una difícil encrucijada: elegir entre el amor representado en León o las joyas, que significan la salvación de un pueblo amado y necesitado.

1 comentario:

  1. Buen blog de cine. Te felicito. De paso te dejo una invitación para compartir un foro de cine donde nos juntamos a debatir:
    http://forocine.mforos.com/

    Saludos!

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