Después de representar su suicidio en más de quince ocasiones, Harold (Bud Cort) continúa sin poder aceptar una vida en la que es ninguneado por su madre (Vivian Pickles), que nunca parece tener en cuenta los sentimientos ni la llamada de atención de ese hijo que coquetea con la muerte porque es la única vía de escape que encuentra para la incomunicación y la incomprensión que dominan su vida. El muchacho tiene edad para asumir sus propias decisiones, sin embargo su señora madre insiste en casarle con alguien que selecciona mediante un programa informático que ella misma se encarga de rellenar, asumiendo los gustos y las necesidades de su hijo, quien entre visita y visita al psiquiatra (G. Wood) se compra un coche de pompas fúnebres porque es más representativo que un deportivo. Pero la negra monotonía de Harold sufre un vuelco cuando descubre en un funeral a Maude (Ruth Gordon), que al igual que él es una aficionada compulsiva a las despedidas eternas, allí, en un escenario en el que ambos se sienten identificados, se produce un primer contacto, durante el cual el joven descubre aspectos muy interesantes de la anciana: saborea la vida y conduce automóviles que no le pertenecen.
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...



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