Ir al contenido principal

Your Face (2018)

 

En Stray Dogs (Jiao you, 2013), la cámara se detiene en el rostro de su protagonista. No tiene prisa por abandonar el primer plano que se prolonga en el tiempo. Permite que el rostro hable, que exprese emociones que intenta contener mientras la lluvia y el viento le golpean sin compasión. Gracias a ese contacto casi físico de la cámara con el personaje, accedemos, o sentimos la sensación de acceso, al estado emocional de quien, frente a nosotros, sufre su humillante, solitaria y dolorosa precariedad laboral. Ese rostro podría formar parte de Your Face (Ni de lian, 2018), en realidad, lo forma, puesto que es el de Lee Kang-sheng, la cara y el cuerpo reconocibles del cine de Tsai Ming Liang. Él cierra la ronda de entrevistas que componen este experimento audiovisual, pieza de museo, en el que el cineasta malayo-taiwanés minimiza el espacio y lo reduce a primeros planos que observan los rostros de trece hombres y mujeres en el tiempo. Y, de forma individual, los enfrenta, de cara o de perfil, al objetivo de su cámara inmóvil, paciente y al acecho, más que curiosa, invasora de la intimidad de quienes se prestan al experimento que, a partir del ojo mecánico que observa, nos posiciona frente a las historias que nos cuenta cada movimiento facial.

Lo que presenciamos, ¿es cine? Siendo fieles la la definición de “cine”, movimiento, pues sería más que dudable, pero si. Os atenemos al movimiento que pueda generar estas imágenes de quietud en la mente de quien las observa, por supuesto que sí; aunque no es un tipo de cine al uso o aquel que consume la mayoría del público que acude a las salas comerciales. Es probable que ni sepan que existe; puesto que se trata de una obra audiovisual destinada a ser exhibida en museos o en canales temáticos. Despojado de una línea argumental y de cualquier tipo de adorno, salvo los sonidos musicales de Ryuichi Sakamoto, Your Face contempla las expresiones faciales que cuentan historias que no se escuchan, pero que existen en las arrugas, en las risas que estallan, en los tics, en los movimientos de cabezas, bocas y ojos, en párpados que se cierran, para dar paso a respiraciones que se convierten en ronquidos, en lágrimas contenidas y aquellas otras que fluyen para dar salida a un sentimiento de culpa. Estás características interesan a Tsai Ming Liang más que las palabras —que no todos las entrevistadas y entrevistados llegan a pronunciar. Son las historias que viven en ese instante de silencio o de voces frente a la cámara, y aquellas que han quedado atrás en el tiempo, en el pasado que llega hasta el ahora del careo, durante el cual algunas voces hablan de sus experiencias, victorias y derrotas. Los primeros planos —trece en total y el plano medio final del interior de edificio— que componen esta experiencia atrapa en un tiempo que, aunque semeje detenido, avanza sin pausa. La primera mujer que vemos aguarda cinco minutos hasta que le hacen la primera pregunta <<¿De que quiere hablar?>> <<No lo sé>>, responde sin poder contener la risa. Ella es la primera de los trece; algunos hablarán desde el principio, otros no dirán nada, los menos no podrán evitar que sus ojos se cierren y duerman ante la implacable mirada de la lente que los atrapa en la soledad que media entre ellos y la cámara.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...