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Ben-Hur (1959)



Durante 1959, en las salas de los Estados Unidos, se estrenaron excelentes producciones que se convirtieron en clásicos incuestionables del séptimo arte: Río Bravo (Howard Hawks), Impulso criminal (Compulsion, Richard Fleischer), De repente, el último verano (Suddenly, Last Summer, Joseph L. Mankiewicz), Con faldas y a lo loco (Some Like It Hot, Billy Wilder), Con la muerte en los talones (North by Northwest, Alfred Hitchcock), Anatomía de un asesinato (Anatomy for a Murder, Otto Preminger) o Ben-Hur (William Wyler). Aunque, de entre todas, fue el film de Wyler el que obtuvo mayor reconocimiento mediático al alzarse con once premios en la ceremonia de los Oscar —entre ellos, el de mejor película y mejor director, pero no el de mejor guion adaptado—, una cifra que nunca se había alcanzado hasta entonces y que no volvería a repetirse hasta que en 1997 Titanic (James Cameron), un drama a años luz del film de Wyler, la igualó. La decisión de multipremiar a este drama épico por encima de las otras producciones vendría condicionada por aspectos de carácter más comercial que por su inexistente superioridad respecto a las citadas. Pero la necesidad de premiar al cine espectáculo, que salvó a la MGM de su mala racha en taquilla y ayudó a recuperar el terreno perdido con la televisión, decantaron la balanza a favor de una película más vendible entre el público mayoritario y los miembros de la conservadora industria cinematográfica hollywoodiense, poco acostumbrada al transformismo cómico empleado por Wilder, a la ácida resignación del falso culpable de Hitchcock o a la crítica que habita en el film de Preminger. Más allá de la anécdota y del empuje comercial que significa cualquier premio, el Ben-Hur de Wyler fue la tercera adaptación cinematográfica de la novela de Lee Wallace, y presentó alguna variación con respecto a las anteriores, por ejemplo en el enfoque de la relación entre Mesala (Stephen Boyd) y Judá Ben-Hur (Charlton Heston).


La historia de estos dos amigos enemistados arranca tres décadas antes de la aparición de los dos antagonistas, situándose en el año de nacimiento de Jesucristo, el mismo día en el que tres peregrinos siguen la estrella que les conduce hasta aquél a quien pretenden rendir homenaje y que posteriormente, cuando el tiempo traslade la acción, volverá a reaparecer para cruzarse en la vida de Judá Ben-Hur. El drama del príncipe de Hur se gesta cuando Mesala, su amigo de la infancia, regresa a Judea convertido en tribuno de Roma, con la esperanza de retomar la relación que en el pasado le unía a aquél. Desde su reencuentro se observa en Mesala la necesidad de que su amigo le escoja, a él y a Roma, por encima de los valores morales que conforman la personalidad de Hur, en la que prevalece una postura pacifista que no contempla el delatar a aquellos compatriotas que no pretenden aceptar la presencia romana. La reacción de Mesala ante la negativa del noble judío parte de su creencia de haber sido traicionado por aquel a quien desea a su lado, y con quien ya habría experimentado un distanciamiento anterior, pues alude al dolor que genera el amor no correspondido.



La vida de Judá continúa más allá de la obsesión del tribuno y de las tierras que lo vieron nacer, y así se le descubre encadenado en una galera donde se aferra a la idea de venganza y de odio hacia ese antiguo compañero de juegos que también ha condenado a su madre (Martha Scott) y a su hermana (Cathy O'Donnell). Ese mismo odio que le mantiene con vida llama la atención del cónsul Quinto Arrio (Jack Hawkins) cuando éste toma posesión de la nave que guía a la flota imperial en una batalla naval durante la cual la embarcación se hunde. Sin embargo el destino les es favorable, pues la flota romana sale victoriosa del enfrentamiento; y de ese modo, y tras salvar la vida del cónsul, el galeote recobra la libertad, se convierte en un héroe del circo romano y es reconocido por Arrio como hijo y legítimo heredero, no obstante el noble judío no puede olvidar, y como consecuencia regresa a su tierra para vengarse y conocer el sino de su familia. Pero a lo largo de las cuatro horas de duración se descubren altibajos en el ritmo narrativo del film, así como una exagerada actuación por parte de algunos de los actores y actrices, aunque no se puede negar sus aciertos técnicos en secuencias como la espectacular carrera de cuadrigas en la que se enfrentan los antiguo amigos, y cuya duración supera el cuarto de hora, pero, para mi gusto, carece de la fuerza y la tensión de otra secuencia de duración similar, aquella que Hitchcock realizó en la Con la muerte en los talones, una producción que no fue premiada en aquella ceremonia, pero sí por el paso del tiempo, que la ha recompensado con una modernidad de la que carece la superproducción de Wyler.

Comentarios

  1. Hola Antonio Pardines la pelicula benhur.avi (La tengo en benhur.avi y se me corta que puede ser saludos Cavila?

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    Respuestas
    1. Hola, no sabría decirte a qué se debe. Prueba con otras aplicaciones de vídeo (VCL media player o SMplayer). Siento no servirte de más ayuda. Yo la tengo en DVD, y funciona bien.

      Saludos

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    2. Hola probare en VCL es que en benhur.avi si no se cortara se ve igual o mejor y en pantalla completa saludos Cavila

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