Acompañando a las imágenes y al esperpento de Pasodoble (1988), suena a lo largo de la película de José Luis García Sánchez el pasodoble Rafael Azcona, compuesto por Carmelo Alonso Bernaola. Es una composición musical festiva, popular, que invita a rebelarse contra el aburrimiento que no tiene cabida en una comedia “antirrepresiva”, como esta de la que aquí se habla, en la que José Luis Garcia Sánchez lo apuesta todo a la rebeldía, al absurdo, a la anarquía y a la fiesta, porque vista y disfrutada eso es Pasadoble: una fiesta humorística que se destapa contra la corrección y contra cualquier orden hipócrita y represivo; o dicho de otro modo, García Sanchez apuesta por poner en escena un desorden festivo y gana. Aparte de ser una de sus mejores comedias, Pasodoble también es una gran oportunidad para comprobar el universo de Rafael Azcona en su esplendor humorístico, aunque lejos de la negrura y de lo kafkiano de sus mejores colaboraciones con Berlanga y Ferreri, los dos cineastas a quienes suele asociarse de primeras. La relación profesional del guionista riojano con García Sánchez es otra de las que dieron alegría y caricatura al cine español, por ejemplo en La corte del faraón (1985), la película que inicia sus catorce colaboraciones, o Suspiros de España (y Portugal) (1995), pero es en esta divertida sátira coral donde su colaboración alcanza mayor absurdo y esplendor. La broma se inicia con la llegada de Makren (Caroline Grimm) a Córdoba. Busca a su padre, y se encuentra con que tiene un hermano (Juan Diego) que se enamora de ella. A don Nuño (Fernando Rey) le preocupa, no vaya a ser que Juan Luis supere su problema de eyaculación precoz y cometa incesto. Pero otro problema llama a la puerta del noble caballero andaluz, se trata de una familia que ha ocupado el museo que dirigen Velázquez y doña Carmen. Allí, la familia de María (Antoñita Colomé) se hace fuerte mientras, en la calle, un policía municipal fascista, el matrimonio cuidador del museo, Don Nuño e hijo elevan su caricatura sin saber qué hacer, salvo que la cosa no trastienda a la prensa, pues el caballero y el conservador han vendido y falsificado varios cuadros.
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...


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