viernes, 29 de abril de 2011

¿quién contrató al traductor?

Si se hace un recorrido por la historia de películas estrenadas en España uno se puede encontrar con traducciones de títulos que poco o nada tienen que ver con el original. ¿Por qué esa constante manía de traducirlos? Sorprende descubrir que este fenómeno, ahora en decadencia, se encuentra más arraigado en el mundo del celuloide que en otros ámbitos culturales, por ejemplo, los títulos de las canciones no sufren cambio alguno, las óperas u otras composiciones musicales, igual que sucede en el mundo de la literatura, se traducen de manera literal (o quedan como están), lo mismo ocurre con las obras pictóricas. Sin embargo, las películas parece que necesitan una alteración que, a menudo, implica un cambio notorio en su cabecera de presentación. Así pues, nos topamos con títulos como ¿Qué ocurrió entre tu padre y mi madre? (1972), que vendría a ser la ¿traducción? de la palabra italiana Avanti  Hay que ver el nivel de síntesis de los italianos a la hora de resumir toda la frase en una única palabra; ¡admirable!; aunque por estos lares si se descuidan pudo haber sido estrenada como ¡Adelante! o ¡Vivamos!, cuando en realidad los conocedores de la lengua de Petrarca saben que la traducción literal de Avati es <<mi padre le ponía los cuernos a mi madre con la tuya y yo voy a ver si me lo hago contigo>>, pero por desgracia tal literalidad sería impensable por aquella época. Otro ejemplo podría ser La última noche de Boris Grushenko (1975), estrenada en Estados Unidos como Love and Death, título que Woody Allen ideó inspirándose en el clásico de Tolstoi Guerra y Paz. La última noche de Boris Grushenko narra, en clave de humor, la vida del personaje al que alude la traducción, pero entonces ¿a santo de qué lo de la última noche? ¿Es así como resumimos toda una existencia? ¿En una noche?, pues de ser así que no sea la del solsticio de verano. Como último ejemplo, aunque los hay bastante más descabellados, se podría citar Hasta que llegó su hora (1968), ¿la hora de qué? ¿de que Bronson deje de tocar la armónica? <<¡Qué continúe la música y dejemos de lado su título original C'era una volta il west y el Erase una vez para la última película de Sergio Leone.?>>, dirían los encargados. Aunque pensándolo detenidamente, puede que sea mejor dejar que los profesionales realicen su cometido como hasta ahora, pues si se les da por no traducir el título, incluyen (no siempre) una frasecilla que implica la pregunta: ¿es ésta la película que he venido a ver? A más de uno le pasó con Top Gun. Ídolos del aire (1986), (con Hossiers, más que ídolos, no); aún hoy recuerdo aquella frase que escuché en el sala: <<pues sí que les va a resultar complicado montar a éstos un escenario en un lugar tan etéreo, quizá con el tiempo...>>. Como conclusión habría que decir que lo interesante de todo ésto sería la posibilidad de matricularse en las escuelas de idiomas donde se prepararon los responsables, y, sobre todo, que acepten a uno como alumno, pues resultaría muy útil a la hora de potenciar la comunicación entre emisor y oyente; imagínense que le digan Some Like it Hot y uno piense ¡hala, Con faldas y a lo loco!

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