sábado, 21 de mayo de 2011

Los violentos de Kelly (1970)

El encanto de Los violentos de Kelly (Kelly's heroes) reside en su falta de pretensiones y en que nunca llega a tomarse en serio. A pesar de su apariencia de cine bélico, guarda similitudes con el spaguetti western y se aprecia una lejana influencia de Doce del patíbulo (Dirty Dozen; Robert Aldrich, 1967) (Donald Sutherland y Telly Savalas coinciden en ambas películas). La historia gira entorno a un grupo de soldados del ejército americano en la Europa de la Segunda Guerra Mundial que se adentran tras las líneas enemigas para hacerse con 16 millones de dólares en lingotes de oro. Esta motivación les convence para arriesgar, una vez más, su vida, pero en esta ocasión lo hacen por ellos mismos y no por las órdenes de los oficiales que constantemente les envían a primera línea. El plan ha surgido de la cabeza de Kelly (Clint Eastwood), un ex-oficial degradado injustamente, él es quien descubre la existencia del tesoro tras atrapar a un coronel del servicio de información alemán. Está decidido, pase lo que pase, irá a por el oro. Tomada la decisión, comienzan los preparativos y la búsqueda de socios que le puedan servir de ayuda, sin embargo, convencer al gran Joe (Telly Savalas), jefe de su pelotón, le cuesta más de la cuenta, ya que el sargento antepone la seguridad de los hombres a la caza de una fortuna más allá de las líneas.Los violentos de Kelly resulta una película simpática que entretiene y cumple lo que promete. Deja a un lado, la realidad de la guerra para convertirla en el campo de acción de un grupo de hombres que pretenden dar el golpe de su vida y que luchan por sus propios intereses, así pues son un grupo de rebeldes dentro de un sistema organizado, cuyos mandos ni siquiera conoce la posición de sus propios hombres. Por otro lado, se agradece la falta de pretensiones de Brian G. Hutton, director que rueda la película conociendo sus limitaciones, así mismo, cabe destacar que sus actores protagonistas campan a sus anchas, sin aparentes preocupaciones artísticas, lo que permite que sean personajes que de inmediato conectan con el espectador. Otro acierto, se encuentra en la música y en la canción que suena al iniciarse los títulos de crédito, que se presentará en distintas variantes instrumentales a lo largo del film. Sería interesante ver cómo hubiese sido el montaje sin los cortes de los productores, algo que Eastwood criticó, ya que los personajes perdían parte de su profundidad emocional. Sin llegar a ser una película de referencia se ha convertido en un pequeño clásico del cine bélico.

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