Ir al contenido principal

La vida en un bloc (1956)


Estrenada en 1952, bajo la dirección y con el protagonismo de Fernando Fernán Gómez, la popular comedia de Carlos Llopis tuvo cuatro años después su adaptación cinematográfica, de la mano de Luis Lucía, quien contó con la colaboración en el guion de José Luis Colina y Vicente Llosá. El resultado fue la entretenida La vida en un Bloc (1956), una comedia cinematográfica que en su desarrollo no pierde su gracia ni su burla a la soltería y a la vida matrimonial. Se trata de una burla amable, aunque no por ello sin cierta ironía, con algún momento tan logrado como la presentación del cuadernillo narrador de la historia —Fernando Rey le presta su voz y su elegante dicción— o la presencia del guardia civil del pueblo para mantener las distancias de respeto y pudor entre los prometidos. El inicio ya resulta simpático, pero también diferente, al ser la libreta, ya totalmente escrita, la que nos habla mientras es barrida por una escoba y arrastrada al olvido. Pero antes de que su adiós se confirme, el bloc rememora su tiempo de vida y su memoria traslada la acción al pasado, a la papelería donde nace a la vida y a la intimidad de quien lo compra y escribe en sus hojas.



La libreta nos habla de esos primeros momentos, desde su primera hoja conocemos al doctor Nicomedes Gutiérrez (Alberto Closas), medico de pueblo y el hombre que, con su lápiz o bolígrafo, cosquillea la “epidermis” del cuaderno narrador. La libreta nos comenta que pasa de las cosquillas iniciales al aburrimiento de los datos, ya que el carácter de Nicomedes le define meticuloso, cuadriculado, académico, empírico. No obstante, también apunta que hay instantes para la emoción y la poesía, como cuando el doctor apunta su visita a Gerarda (Elisa Montés), la maestra del pueblo a quien pide la mano. Su encuentro posterior apunta su enamoramiento, pero también la decencia de ambos y la burla al respecto, en el tono burlesco con el que Lucia desarrolla la escena. Pero antes de la boda, Nicomedes le explica que debe trasladarse a Madrid y “pendonear” durante tres meses. Dicho así, puede sonar extraño, pero el viaje obedece a la sospecha de Nicomedes de quien no la “corre” de soltero, “galopa” de casado. Su hipótesis le lleva a la experimentación, la parte de su método científico que La vida en un bloc desarrolla episódica —cuatro mujeres distintas, en cuatros encuentros diferentes y resultados similares— en la capital madrileña donde el médico da rienda suelta a su donjuanismo y a su “pendoneo”, que le contacta con amiguetes y con bellas mujeres en instantes que apunta en esa misma libreta que nos habla de la imprevisible soltería madrileña y del monótono matrimonio de su propietario.




Comentarios

  1. Al igual que la obra de teatro en la que se basa, me pareció una película con un planteamiento tremendamente original. Alberto Closas está insuperable.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Coincido, en ambos casos. Me parece una comedia original. Y de Alberto Closas qué decir; igual lo borda en una comedia que en un drama, o en una película de cine negro. Lo seguro es que fue un gran actor y en este film su comicidad luce esplendorosa.

      Saludos.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...