Ir al contenido principal

Tizoc: Amor indio (1956)



En Tizoc: amor indio (1956), Ismael Rodríguez asume una postura pro india, pero solo en apariencia, puesto que no tarda en convertir (voluntaria o involuntariamente) su discurso en una caricatura melodramática donde Tizoc (Pedro Infante), el nativo que da título al film, sufre la intolerancia racial mientras sublima su amor imposible hacia la heroína interpretada por María Félix, quien a su vez es víctima del patriarcado que la guía: su padre (Miguel Arenas), su prometido (Eduardo Fajardo) y el padrecito Frai Bernardo(Andrés Soler). Los dos personajes protagonistas, María y Tizoc, son el centro sobre el que gira la propuesta de Rodríguez, más centrada en dramatizar que en realizar un acercamiento etnográfico y antropológico a la figura indígena y a la zona rural donde el protagonista asoma cual espíritu libre, poético, iletrado, que vive en estado semisalvaje, apenas contaminado por la civilización que aventura su tragedia. Con ese espacio “desarrollado”, Tizoc mantiene un mínimo contacto comercial —vende pieles de animales para sobrevivir— y religioso, al encomendarse a la virgencita a la que poco después cree ver en María.


Desde el inicio del film, Tizoc sufre el rechazo de otras etnias nativas del lugar, excepto del padrecito y de su padrino. Pero lo que llama mi atención, en este caso negativa, no es ese rechazo entre indios, es la exageración en la que cae Ismael Rodríguez a la hora de mostrar la personalidad de su protagonista masculino, incluso la de María, que funciona mejor, aunque se desaprovecha la presencia de una actriz de la talla y la fuerza de la Félix en un papel que considero más un cliché que un personaje que quiere dejar atrás el entorno patriarcal y tradicional en el que vive atrapada.

 


Según apunta una escena previa a la que sella el destino de la pareja protagónica, en la tradición nativa, la entrega de un pañuelo significa el compromiso de matrimonio. Sin embargo, cuando María se lo entrega a Tizoc, desconoce esta costumbre y el indio interpreta el presente como una señal de amor y una promesa de matrimonio. Esto da pie a un tono que bordea lo irrisorio, puesto el romance, más que en el drama o en la tragedia, se desarrolla en el filo de lo ridículo, pero sin llegar a caer en la ridiculez. Esto se debe a su exceso, a la exageración que hace que Tizoc, la película, no resulte convincente; y el personaje no resulte mínimamente atractivo, ni siquiera en su intento de ser modelo de pureza, ajena al desarrollo y a la intolerancia de la que es víctima. Como tragedia romántica, tampoco funciona. Cierto que se trata de un amor imposible, que en determinados momentos puede recordar a Romeo y Julieta, pero dista de la propuesta emocional de Shakespeare. Aquí, no son dos familias enfrentadas las que matan el amor, es la imposibilidad racial y de clases; pero hay algo más, y es que María no está enamorara de Tizoc, ni siquiera el indio está enamorado de María, sino de la imagen que se ha hecho de ella, la que idolatra y la que le lleva a secuestrarla después de enterarse que su “niña” idealizada va a casarse con otro.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...