jueves, 13 de septiembre de 2012

El amor (1948)

Antes de que Roberto Rossellini iniciase su relación profesional y personal con la actriz Ingrid BergmanAnna Magnani era su musa, y como tal el director quiso rendir un homenaje a su talento como actriz, ofreciéndole el protagonismo absoluto en El amor (L'amore), film compuesto de dos episodios que nada tienen que ver entre sí, salvo por la presencia de la gran actriz italiana. La primera parte, La voz humana (Una voce umana) se basa en una obra teatral de Jean Cocteau, adaptada por Anna Benevuti, mientras que la segunda toma como inspiración La flor de Santidad, novela escrita por Ramón María de Valle-Inclán, adaptada libremente por Federico FellinniTullio Pinelli y el propio Rossellini. A pesar del título, El amor, el film reflexiona sobre el desamor, eje único y exclusivo en la primera parte, y en la necesidad imperiosa de amar, en el segundo caso. Pero sobre todo se trata de un regalo con el que el realizador demostró su amor hacia la actriz, ofreciéndole el protagonismo exclusivo en La voz humana, donde la interpretación de la actriz hace creíble la soledad de un personaje que se martiriza en un pequeño cuarto, apenas iluminado, como consecuencia de un amor perdido, un amor con el que habla por teléfono mientras se observa la evolución de su frustración, de su resignación y de su desesperación, creadas por ese hombre que la abandona para casarse con otra mujer. La actuación de la actriz es una magnífica lección de cómo actuar sin más ayuda que la de su talento, pues Rossellini filmó esa parte de la historia prácticamente usando un primer plano del rostro desesperado de la mujer, único personaje de la trama. El milagro (Il miracolo) se muestra contraria a la anterior, la historia se desarrolla en el exterior, iluminado por la luz solar que domina en la montaña donde Nanny (Anna Magnani) confunde a un vagabundo (Federico Fellinni) con San José, a quien pide que la lleve con él y a quien se entrega en cuerpo y alma, convencida de la santidad de ese desconocido que no la saca de su engaño, y que se aprovecha de la ilusión creada por una mujer que poco después descubre que se ha quedado embarazada. La ilusión creada por Nanny no le permite más que pensar que concebirá a un nuevo mesías, hecho que conlleva las burlas de los vecinos del pueblo, que celebran su embarazo como si se tratase de una fiesta en la que la única inocente es esa mujer que se ha dejado llevar por su ignorancia. El amor no es un film de visionado fácil, sin embargo, resulta valiente en su exposición y en su planteamiento técnico, en mayor medida en su primera parte, rodada prácticamente en un solo plano-secuencia que encuentra su filón en la soberbia actuación de esa gran actriz llamada Anna Magnani.

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