Ir al contenido principal

Melchor Rodríguez, el ángel rojo (2016)

Como unidad plena o reunida en grupo, la condición humana se sostiene sobre el conflicto interno (individual y grupal), el cual no tiene que ser destructivo, sino lo contrario, como apunta Melchor Rodríguez, protagonista de una generosidad pocas veces vista. De menor popularidad que Oskar Schindler, inmortalizado en la pantalla por Liam Neeson en La lista de Schindler (Schindler’s List, Steven Spielberg, 1993), <<Rodríguez, que era un filosofo autodidacta, intrépido y hostil a todo tipo de terrorismo>>, (1) no salvó menos vidas que el empresario alemán, arriesgando la propia al plantar cara al terror desatado en los primeros meses del Madrid de la guerra civil. Como la de Schindler, la figura de Rodríguez también tiene su libro y su película, biografía y film documental, ambas obra de Alfonso Domingo, quien, apenas un año antes, junto a Jordi Torrent, se había acercado a la guerra civil centrándose, en la afroestadounidense James Yates, en el documental Héroes invisibles. Afroamericanos en la guerra civil española  (2015). Realizado en 2016, el documental emplea formas ya vistas con anterioridad: habla del personaje a través de documentos, de imágenes de archivo y de la memoria de protagonistas, cual Santiago Carrillo, de familiares, hija y sobrino, y de historiadores e hispanistas tales José Luis Gutiérrez Molina, Ian Gibson y Paul Preston. Lo destacado del film reside en la persona que se convierte en el centro de la narración, en su capacidad para discernir entre razón y sinrazón, lo cual lo convierte en un singular entre fuerzas desatadas, arrastradas por sus extremos hacia la barbarie y la destrucción. La postura y las acciones de Melchor Rodríguez son acordes con su adversativa <<se puede morir por las ideas, pero nunca matar por ellas>>. La lleva a la práctica y ese actuar no gustó entre los “suyos”, sospechaban de él, ni en el bando contrario, pues este anarquista, nombrado delegado de Prisiones de Madrid, echaba por tierra la propaganda “facciosa” de que todos los “rojos” eran “demonios”. Lo de siempre, quien no se posiciona hacia uno u otro polo, recibe descargas de ambos…


(1) Hugh Thomas: La guerra civil española (traducción Neri Daurella). Ediciones Grijalbo, Barcelona, 1976.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...