Ir al contenido principal

El pan y la calle (1970)

El primer film de Abbas Kiarostami, El pan y la calle/Pan y callejuela (Nan va Koutcheh, 1970), se desarrolla sin diálogos y en apenas diez minutos, durante los cuales, el cineasta iraní expone y avanza algunos de los intereses y ejes que vertebran su obra: sencillez y veracidad en lo expuesto o, por ejemplo, la infancia (a la que el mundo adulto exige disciplina, más allá de esto, permanece indiferente), lo cotidiano y una situación que escapa a dicha cotidianidad, y empuja a los protagonistas a buscar una solución, búsqueda que inicia su odisea —esto sucederá también en su segundo corto, La hora del recreo (Zang-e tafrih, 1972), o mismamente en su primer “éxito internacional”: ¿Donde está la casa de mi amigo? (Jane-ye dust koyast?, 1987)—. Austero y de tono realista, este cortometraje sigue el recorrido de un niño que regresa a casa después de haber ido a por el pan. Es un trayecto corto, pero intenso, primero entretenido, da puntapiés futbolísticos a una lata, y después peligroso, por un momento imposible de recorrer, para la mente infantil, lo que lo convierte en una odisea y, como tal, depara una experiencia vital que implica aprendizaje, desarrollo de destrezas y superación de miedos. El triunfo del niño se gesta desde la duda, la observación y el ingenio, que debe avivar para salvar las trabas y su temor al perro que al inicio le ladra y le asusta. El pequeño retrocede a velocidad “endiablada” por la callejuela apenas transitada. Se detiene, se rasca la cabeza, señal de que no sabe qué hacer, pero el peligro no desaparece de su mente ni de su realidad física. Ahora unas mulas están a punto de arrollarle y después un ciclista. Lleva un buen rato de espera, a ver qué se le ocurre para llegar a casa sin que el perro le ataque. Tiene miedo, también sueño; ¿hambre?, lo dudo, sino hincaría el diente al pan que lleva bajo el brazo —¿tú no lo harías? Yo, sí—, y seguro que muchas ganas de llegar a la protección casera.

El rostro del pequeño es un poema de emociones contradictorias, de quiero y no puedo, de vivir la realidad de su mente y la física que le envuelve, y en la que encuentra una solución; al menos, esa es su idea. La cámara de Kiarostami se fija en un anciano que se aproxima en la distancia, el niño espera a que pase, el hombre ni le mira (ni siquiera se da cuenta de su presencia), y le sigue de cerca. Tanto, que parece su sombra. Ve en el adulto su protección ante el perro, pues si ladra a alguien, será a su escudo humano; pero el camino del paisano es más corto que el suyo y no alcanza a salvarle del escollo, lo que implica que, nuevamente, se quede solo y deba enfrentarse sin ayuda a su temor y al perro que tan fiero pinta en su pensamiento, y al que pretende entretener lanzándole un trozo de pan. El can devora la masa y, agradecido por el bocado, lo acompaña cual buen compañero hasta la puerta de su casa, donde el niño entra y el colega canino aguarda en la puerta, a la espera de que su nuevo amigo salga o a que alguien llame su atención y algo suceda: un nuevo niño, un nuevo comienzo, un nuevo bocado; y para Kiarostami un final abierto a nuevos espacios humanos y cinematográficos que recorrer por aulas y patios de colegio, a través de olivos o paseando otros caminos que quizá se lleve el viento.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

El sendero de la traición (1988)

Ismos prematrimoniales Por Antonio Pardines Una de las características del cine de Costa-Gavras es el adentrarse en espacios y en situaciones que desvelan el abuso ya sea de un Estado o de un grupo de poder. Y sus películas suelen funcionar como manifiestos cinematográficos que no temen señalar desmanes y crímenes, sobre todo aquellas en las que contó en el guion con la colaboración de Jorge Semprún y de Franco Solinas, dos escritores igual de comprometidos y con quienes trabajó durante su primera época. Ya considerado uno de los grandes del «cine político», gracias a Z (1969), La confesión ( L’aveu , 1970) y Estado de sitio ( État de siège , 1972), su popularidad se disparó tras el éxito de la espléndida crónica realizada sobre el golpe de estado de los militares chilenos en 1973 y la posterior represión en Desaparecido ( Missing , 1982), cuyo guion corrió a cargo de Donald E. Stewart, que adaptaba el libro homónimo de Thomas Hauser. Más adelante, cuando regresó al cine de habla i...