Ir al contenido principal

Jason y los argonautas (1963)

Con el paso del tiempo los efectos especiales han ido superando limitaciones impensables años atrás, olvidándose de miniaturas y maquetas, para centrarse en las múltiples opciones que ofrecen las nuevas tecnologías. Sin embargo, el encanto de los efectos especiales de Jasón y los Argonautas (Jason and the Argonauts) continúa vigente, ya que éste reside en la ilusión y el ingenio empleado por su creador. Por tal motivo no resulta extraño que se haga referencia a esta película por el trabajo realizado por Ray Harryhausen, maestro del stop-motion y responsable de los excelentes logros visuales que transportaron a los espectadores de la época al mundo mitológico por donde los héroes de la Argos surcan los mares en busca del vellocino de oro. De modo que a estas alturas no cabe la menor duda de que Jasón y los argonautas sea un clásico del cine fantástico, pero lo es más por la excelente labor de Harryhausen que por la dirección de Don Chaffey, resuelta de modo irregular, aunque sin llegar a mermar la simpatía que despierta una aventura plagada de numerosos peligros, que los héroes deben salvar durante la búsqueda que les enfrenta a terribles criaturas como Talos, la gigantesca estatua de bronce, o el ejército de esqueletos que surge de las entrañas de la tierra (la escena más recordada del film, en la que Harryhausen estuvo trabajando durante cinco meses). La idea de alcanzar fama y gloria convence a los argonautas para acompañar al joven Jasón (Todd Armstrong) en su viaje hacia el destino escogido por los caprichos de las deidades del Olimpo. Entre los héroes que lo acompañan se encuentran Peleo, Castor y Heracles (Hércules en la película), para sus compañeros el más fuerte y valiente, aunque en un momento puntual se muestra como el más torpe y el de menos luces, pues desoye las advertencias de su capitán cuando llegan a la isla de Talos para aprovisionarse. Además de héroes, semidioses, criaturas gigantescas y mitológicas, en Jasón y los argonautas (Jason and the Argonauts) se dan cita los dioses, caprichosos en sus manejos y en sus diversiones, capaces de jugar con la vida de los mortales para apartarse brevemente de su apatía, como hace Zeus (Niall MacGinnis) cuando pone en el trono de Tesalia a Pelias (Douglas Wilmer), un rey a quien ciega su ambición y a quien Jasón tendrá de derrocar como parte de su venganza, que no es sino el designio de la máxima deidad del Olimpo. Pero el mortal no ha caído en desgracia, ya que Hera (Honor Blackman) le ayuda en su fantástico viaje a través de mares en los que se encontrará con tierras extrañas, plagadas de seres amenazantes como las arpías, la Hidra o el monstruoso gigante de bronce que se despierta como consecuencia de la inconsciencia de Heracles.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...