Ir al contenido principal

Tú y yo (1957)


Dieciocho años después de realizar la primera versión de Tú y yo (An Affair to Remember, 1939), Leo McCarey revisionó las sensaciones y los sentimientos que afloran durante el encuentro de dos desconocidos que, sin esperarlo, descubren un amor que idealizan y que les aparta de cuanto les rodea. Acostumbrado a no dar palo al agua y a vivir a costa de las mujeres, el famoso Nickie Ferrante (Cary Grant) intenta pasar desapercibido a bordo de ese transatlántico donde todos los pasajeros lo observan y chismorrean sobre su próxima boda con una rica heredera (Neve Patterson). Sobre la cubierta del barco, Ferrante se encapricha de Terry McKay (Deborah Kerr), la mujer en quien descubre aquello que no ha encontrado en sus múltiples relaciones anteriores. Quizá, porque al igual que Nickie, Terry parece haber asumido una existencia que no le satisface, pero que le proporciona la falsa idea de comodidad y de opulencia al lado de un hombre (Richard Denning) a quien no ama y que le aguarda al final del crucero. El romance entre ellos es inevitable, y se gesta sobre la cubierta y en los lujosos salones del navío, y cobra forma definitiva durante la escala en Villafrache, cuando la pareja visita a la abuela del playboy (Cathleen Nesbitt) en un paréntesis que les permite acercarse y vislumbrar una felicidad que acuerdan materializar en lo alto del Empire State seis meses después de que el buque arribe en Nueva York. El tiempo que se conceden antes de su unión definitiva tiene la doble finalidad de arreglar sus asuntos personales y de asegurar que sus sentimientos no se han deteriorado con una separación que debe concluir cuando ambos acudan a la cita, que nunca llega a producirse como consecuencia del accidente sufrido por Terry, aquel que le imposibilita ascender hasta ese simbólico cielo donde aguarda el amor que ambos han idealizado. Tú y yo es una película que habla de sueños, deseos y frustraciones mediante la presencia de dos seres perdidos que se encuentran ante su última oportunidad para hacer real la idea de felicidad, la misma que, poco a poco, se introduce en sus pensamientos para formar parte fundamental de sus personalidades, porque el sentimiento que les domina cuando comparten espacio les aleja de las carencias de sus experiencias amorosas anteriores y posteriores a esa cita imposible en las nubes, la cual da paso a una realidad más terrenal, dominada por la sensación de pérdida y por la resignación que implica el saber que no pueden consumar el amor que ambos han estado aguardando.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

El sendero de la traición (1988)

Ismos prematrimoniales Por Antonio Pardines Una de las características del cine de Costa-Gavras es el adentrarse en espacios y en situaciones que desvelan el abuso ya sea de un Estado o de un grupo de poder. Y sus películas suelen funcionar como manifiestos cinematográficos que no temen señalar desmanes y crímenes, sobre todo aquellas en las que contó en el guion con la colaboración de Jorge Semprún y de Franco Solinas, dos escritores igual de comprometidos y con quienes trabajó durante su primera época. Ya considerado uno de los grandes del «cine político», gracias a Z (1969), La confesión ( L’aveu , 1970) y Estado de sitio ( État de siège , 1972), su popularidad se disparó tras el éxito de la espléndida crónica realizada sobre el golpe de estado de los militares chilenos en 1973 y la posterior represión en Desaparecido ( Missing , 1982), cuyo guion corrió a cargo de Donald E. Stewart, que adaptaba el libro homónimo de Thomas Hauser. Más adelante, cuando regresó al cine de habla i...