<<[...] desde distintos enfoques, el cine de Sir Carol Reed, el de Alexander Mackendrick y el de Jack Clayton se alinean en algunos de sus enunciados autorales en torno a esta singular obsesión que compromete a niños y adultos en un "juego" que puede alcanzar un nivel destructivo en disposición de erosionar, resquebrajar el sentido de la inocencia>>, (1) siendo los factores de erosión más comunes la responsabilidad de guardar secretos o la ausencia/pérdida/separación de los adultos; en el caso de los hermanos Hook, la muerte materna. Por miedo a que los separen y los envíen a orfelinatos, donde sospechan recibirán malos tratos, los siete deciden hacer como si nada hubiese sucedido, de hecho continúan dedicando a la madre la hora en la que todos ellos se reúnen y leen pasajes de la biblia o Diana asume ser la voz de la difunta, que se comunica con ellos. En una perspectiva mundana, es Elsa quien asume el rol materno, aquel que le corresponde por ser la mayor, mientras, por ejemplo, Jimmie se encarga de falsificar la firma de la fallecida -falsificación tan perfecta que les permite cobrar los cheques en el banco. De ese modo, la vida de la familia continúa, la presencia materna se prolonga en Diana, en la intolerancia de Dan o en decisiones que los pequeños toman a raíz de las respuestas que creen recibir del más allá. Esta constante se mantiene durante la primera parte del film, aquella en la que parece que Clayton apunta una caída en el fanatismo religioso practicado por la madre y muestra cómo Diana aprende a mentir y manipular a través de la mentira. Sin embargo, la aparición de Charlie (Dirk Bogarde), a quien Huber escribió para que les ayudara, cambia el tono del film, incluso las imágenes y la música parecen alegrarse, igual que la vida de los protagonistas infantiles. Él es el padre, aunque ninguno lo recuerda, y llega para ocupar un lugar que, salvo la mayor, el resto echa en falta: la figura de alguien que normalice la situación insólita o mantenga la verdad en secreto (puesto que Charlie no deja de ser otro niño); de ahí que no tarde en ganarse el cariño y la confianza de todos, excepto de Elsa, que recela y no olvida que su madre lo califico de "mal hombre"; el resto juega con él, viajan en el nuevo automóvil, empiezan a admirarlo, Diane padece el síndrome de Electra,... En definitiva, lo aceptan donde antes encajaba la madre, lo que les permite cierta sensación de protección y la ilusión de ser una familia...
(1) Aguilera, C; Ardanaz, N; Esteve, LL; Fernández Valenti, T: Historia del cine británico. Pág. 342. T&B Editores, Madrid, 2013




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