miércoles, 21 de enero de 2015

Kanal (1957)

Cineasta clave de la cinematografía polaca, Andrzej Wajda inició su trayectoria profesional en 1950 con el cortometraje Zly chlopiec, para cuatro años después debutar en la realización de largometrajes con Generación (Poklenie, 1954). A este primer film le siguieron otras dos producciones también ambientadas en la Polonia de la Segunda Guerra Mundial: Kanal (1957) y Cenizas y diamantes (Popil i diament, 1958), por lo que las tres películas forman una especie de trilogía de la ocupación, pero, además, en estos dos últimos títulos ya se aprecia la modernidad cinematográfica que poco después se extendería por otros países del este europeo. En ellas expuso parte de la situación vivida por la resistencia polaca, de la que él mismo formó parte, pero, a diferencia de sus compañeras y salvo sus primeros minutos, que se desarrollan en la superficie para presentar la situación y a los personajes, Kanal transcurre por el alcantarillado de Varsovia donde hombres, mujeres y niños, todos ellos miembros de la resistencia, intentan trasladarse al centro urbano, evitando de ese modo a los soldados alemanes que aguardan en el exterior, mejor armados y preparados para el combate. La situación por la que atraviesa el grupo convierte a cada uno de sus miembros en víctimas del claustrofóbico, maloliente y venenoso entorno subterráneo por el que deambulan con la intención de reagruparse para un nuevo ataque. Sin embargo, en la oscura profundidad del laberinto de canales, encuentran un enemigo tan letal como el que amenaza en la superficie, aunque sus armas no son de fuego, son la desorientación, la imposibilidad, el miedo, los gases tóxicos, que manan de sus aguas fecales, y la locura que se adhiere a quienes osan adentrarse en sus dominios. Los subterráneos de Kanal forman parte del infierno en el que viven luchadores y luchadoras obligados a escapar de un rival superior en fuerzas. Los conductos no resultan de su agrado, porque son conscientes de la dificultad y peligros que entrañan las profundidades. Allí la adversidad provoca que se dividan en subgrupos mientras la incertidumbre de dónde se encuentran y la presencia de un nuevo enemigo, aquel que nace de los miedos, que genera la angustiosa y silenciosa situación por la que atraviesan quienes pretenden sobrevivir y alcanzar su destino. Por su ubicación espacial, Kanal es un film bélico atípico que muestra cómo la desesperación y la imposibilidad se convierten en compañeros inseparables durante el tránsito de individuos condenados a vagar y sucumbir en las profundidades de un espacio opresivo y fantasmagórico, pero tan real que se transforma en una trampa mortal que alcanza su máxima expresión hacia el final del metraje, cuando los personajes comprenden (al inicio se advierte que son sus últimas horas de vida) que ninguno sobrevivirá a un entorno tan hostil y tan mortífero como la guerra que se desarrolla en la superficie adonde sueñan regresar, pero los pocos que la alcancen lo harán para correr una suerte similar a la de los caídos y perdidos en el canal, porque el espacio expuesto por Wajda no deja de ser una imagen espectral de la guerra y cómo esta afecta a quienes la padecen.

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