Ir al contenido principal

Días de gloria (1944)


Vista hoy, Días de gloria (Days of Glory, 1944) presenta varias curiosidades que pueden llamar la atención, entre ellas el protagonismo de Gregory Peck, en su primera (y pudo ser la última) aparición en la pantalla, y que Jacques Tourneur abandonaba el terror sugerido en La mujer pantera (Cat People, 1942), Yo anduve con un zombie (I Walked with a Zombie, 1943) y El hombre leopardo (The Leopard Man, 1943) para manejar mayor presupuesto y tiempo de rodaje en un film de propaganda bélica escrito y producido por Casey Robinson para RKO. Pero, quizá, la mayor curiosidad del film resida en devolverla al momento histórico de su filmación, un tiempo de guerra que exigía a Estados Unidos y a la Unión Soviética compartir intereses, enemigos y objetivos comunes, pues aquel instante de excepción, impensable antes y después del conflicto armado, fue indispensable para que el protagonismo de la película recayese en un grupo de partisanos soviéticos. Aunque a nadie escapa que, más allá de los nombres de los protagonistas y de ubicar la historia en espacio soviético, la nacionalidad de los guerrilleros y el lugar concreto carecen de relevancia significativa, y daría lo mismo que fuesen franceses, belgas o griegos, ya que el verdadero protagonista de las imágenes es la propaganda que se decanta por resaltar el sacrificio y la heroicidad de los hombres y las mujeres que, sea cual sea su origen nacional, combaten por liberar los territorios ocupados por el invasor alemán. Por aquel entonces, este tipo de producciones era frecuente en Hollywood y, como parte de su gestación, Días de gloria abusa de tópicos del cine de propaganda, presentes en el título o audibles en la introducción realizada por el narrador a quien solo oímos. Por otra parte, nos encontramos con el exceso melodramático que acompaña al inevitable romance de Nina (Tamara Toumanova) y Vladimir (Gregory Peck), pero ni esto ni aquello impiden que Días de gloria brille en su intimidad, en aquellas imágenes que apuntan las miradas de Yelena (Maria Palmer), que silencia su amor por su comandante o su desencanto vital al comprender que ya no tiene lugar en el corazón de aquel a quien ama, la paulatina integración grupal de Nina, inicialmente ajena a la guerra y al núcleo guerrillero, o las responsabilidades y las decisiones que, como líder, Vladimir debe asumir aunque le generen conflictos que guarda para sí. Es en ese espacio íntimo y sombrío, lejano de la propaganda superficial, que no se exterioriza verbalmente, y tan querido por Tourneur, donde surge la humanidad de esa familia a la fuerza, que vive y lucha unida contra el invasor que obligó a cada uno de sus miembros a abandonar sueños y existencias pasadas, condenándoles a vivir un presente incierto durante el cual se esconden entre los árboles y habitan el sótano del antiguo monasterio en ruinas donde comparten los escasos alimentos, la amenaza enemiga, la lucha de guerrilla, la esperanza de liberar a su país y otras circunstancias que forman parte de una cotidianidad en la que inevitablemente la muerte ocupa un lugar privilegiado.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...