Wenceslao Fernández Flórez; del prólogo de El hombre que se compró un automóvil (1938)
Bajo su capa de pintura de cine de terror fantástico para público adolescente y de adaptación de una novela de Stephen King, Christine (1983) encaja dentro de las películas que John Carpenter dedica a los límites que separan la cordura y la locura, en este caso concreto desdibujados por un amor voraz, obsesivo, posesivo y celoso de su supervivencia. Desde su nacimiento, Christine se diferencia de sus hermanas o hermanos por su color rojo metálico y por su necesidad de morder la mano de uno de los operarios de la fábrica de automóviles donde se produce su alumbramiento, y poco después la muerte por asfixia de otro de los trabajadores. Ella no es un vehículo cualquiera, es un Plymouth que nace en 1958 con consciencia de ser; de ser una maquina fatal y letal, caprichosa, dominante y exenta de cualquier condicionante moral. A simple vista, la historia planteada por King en su novela y por Carpenter en su película puede parecer una tontería, o eso creyó su guionista antes de cambiar de opinión y decidirse a escribir el guión que el responsable de En la boca del miedo (In the Mouth of Madness, 1995) filmó cual romance obsesivo en el que el personaje humano se somete al dominio de la máquina, aunque puede que la rodase sin convicción y, ciertamente, sin llegar a generar una atmósfera tan inquietante y estimulante como las que envuelven La niebla (The Fog, 1980) o La cosa (The Thing, 1982).




Pues yo no he seguido a Carpenter, como no veo Terror, por motivos personales.Pero siempre he sentido mucha curiosidad por esta peli y toda su iconografía pop muy apreciada en deterninados grupos punkrockeros...Cualquier día la veo.👌👌
ResponderEliminarSoy poco aficionado al cine de terror y mucho al cine de Carpenter. He visto todas sus películas y, aunque en apariencia su cine se encuadre dentro del fantástico, el terror y la ciencia-ficción, lo veo más como un director de western y como un rebelde similar a sus personajes. Personalmente, esta no es de las que más me gustan de las suyas, pero esto no resta a la simpatía que me despiertan muchas de sus películas 😉
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