domingo, 29 de enero de 2012

¿Dónde está la casa de mi amigo? (1987)

El maestro (Kheda Barech Defai) recrimina a Mohamed Reda Nematzadeth (Ahmed Ahmed Poor) por no haber hecho los deberes en su libreta, hecho que, en silencio, observa el resto de sus compañeros, entre los que se encuentra el pequeño Ahmed (Babek Ahmed Poor), quien por equivocación se llevará la libreta del primero. La amenaza de expulsión que ha recaído sobre su amigo se graba en la mente de Ahmed, consciente de que el profesor no aceptaría ninguna escusa si se repitiese la falta, pues los deberes y la disciplina escolar forman parte de la rigidez educativa de un maestro que les exige dar prioridad a las tareas escolares, sin pensar que se trata de niños a quienes ya se les exige otras muchas prioridades. Cuando Ahmed llega a su casa, y descubre que se ha confundido llevándose la libreta de su compañero, se asusta porque recuerda el castigo que sufrirá Mohamed si no presenta sus deberes en el cuaderno. Ante esa realidad infantil, pero no por ello menos importante, Ahmed intenta explicar a su madre que debe ir a casa de su amigo, sin embargo, ella no le escucha, porque también tiene sus prioridades, como tampoco le escuchan aquellos con quienes se encuentra durante su odisea en busca de la casa de su amigo. A pesar de las palabras de su madre (Iran Outari), Ahmed decide desobedecer y cumplir con aquello que considera prioritario, porque para él también existe una prioridad: evitar que su compañero sea expulsado por su error. No obstante, alcanzar su meta resulta una tarea complicada, puesto que no conoce ni la dirección ni el pueblo vecino donde vive Mohamed. Desde la sencillez que predomina en las imágenes de ¿Dónde está la casa de mi amigo? (Khane-ye doust kodjast) el director iraní Abbas Kiarostami presentó la vida de una pequeña población, sus costumbres y la falta de atención hacia ese niño que nadie parece ver, y a quien nadie parece ayudar. Así pues, el joven protagonista se encuentra desesperado en un viaje que no le lleva a ninguna parte, pero que le permite descubrir la soledad en la que se encuentra, y la falta de interés de los adultos hacia sus necesidades y ante la importancia de un hecho que para él resulta vital: la solidaridad hacia su compañero. Los personajes con quienes se cruza tienen sus propios problemas, asuntos que les impiden mostrarse solidarios, al tiempo que muestran comportamientos anclados en una tradición que se descubre, entre otros, en su abuelo, quien se decanta por una educación férrea, basada en la mano dura (la misma que él recibió), sin detenerse a pensar si está o no equivocado, de igual modo, tampoco sería correcto que nadie, excepto un anciano, pierda un instante de su tiempo para ayudar a un niño que se encuentra perdido y desesperado, un niño que sí se muestra contrario a ellos, pues todo cuanto hace, no lo hace por él mismo, sino por un amigo al que sabe que castigarán si no se presenta en la escuela con los deberes hechos en su libreta. Abbas Kiarostami fue un nombre clave para el descubrimiento en occidente del cine iraní, un cine sin adornos, en el que la realidad se desarrolla lenta y precisa para mostrar la cotidianidad que rodea a un pueblo anclado en la tradición y las carencias que en ella se descubren.

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