lunes, 2 de mayo de 2011

Apocalypse Now (1979)

En 1979 Francis Ford Coppola estrenó en el Festival de Cine Internacional de Cannes un film ambientado en la Guerra de Vietnam que a la postre se alzaría con la Palma de Oro, galardón compartido con El tambor de hojalata (Die blechtrommel; Volker Schlöndorff, 1979). De ese modo triunfal se presentaba en el prestigioso certamen una película bélica que <<no es una película sobre la Guerra de Vietnam, es Vietnam>>. Las palabras de Coppola resumen la historia de Apocalypse Now, una historia tan cruda como las imágenes que la componen y que daría para llenar las páginas de varios libros, no solo por la obra maestra que sin duda es, sino por la locura que significó su rodaje, marcado por los constantes contratiempos que retrasaron su filmación ya desde su inicio, cuando el personaje principal iba a ser interpretado por Harvey Keitel. A última hora se produjo un cambio en el papel protagonista, recayendo este en Martin Sheen, quien, durante el rodaje, sufrió un ataque al corazón del que se recuperó milagrosamente. Un nuevo contratiempo se produjo con la negativa de Marlon Brando a viajar a Filipinas, además de no aprenderse el guión, improvisando parte de sus diálogos en las escenas en las que participó. A parte de los problemas con el equipo artístico, Coppola tuvo que vérselas con los escollos meteorológicos, logísticos y socio-políticos que se presentaron en el país elegido para la filmación, inmerso en una especie de guerra civil que alteró el ritmo del rodaje. Dichas circunstancias acarrearon los problemas económicos, retrasos y gastos imprevistos, que llevaron al guionista, productor y director a hipotecar su casa y su productora para llevar a buen puerto esta magnífica odisea cinematográfica. Sin tiempo para estrenarla como hubiera deseado, el cineasta la presentó en el citado certamen y sorprendió a todos con un film denso, devastador, colosal y onírico, que años después reestrenaría en ese mismo festival tal y como lo había planteado en un principio, bajo el título de Apocalypse Now Redux. Sin embargo, para muchos aficionados al cine fue aquel primer viaje al corazón de las tinieblas (haciendo referencia al título de la novela de Joseph Conrad que lo inspiró), internas y externas del capitán Willard (Martin Sheen), el que permanece en la memoria cuando se recuerda la calurosa, húmeda y asfixiante habitación de un hotel del mala muerte donde se descubre al protagonista atrapado en la desesperación, la confusión y la locura inherentes a la guerra. La presentación de este oficial muestra el inicio de la pesadilla en la que se embarca cuando asume su cometido de asesinar a un coronel que, según sus superiores, ha enloquecido, sin plantearse si su misión (o sumisión a las órdenes recibidas) es o no correcta. Mediante la lectura del dossier que se le entrega se familiariza con el oficial a quien debe matar, y descubre en él a un personaje enigmático, incluso fascinante, de modo que las dudas regresan y las preguntas se acumulan sin respuesta. Mientras, el viaje a lo largo del río se va transformando en una especie de sueño confuso en el que se le presentan personajes como el coronel Kilgore (Robert Duvall), apasionado del surf y del olor a napalm, y su noveno de caballería, que cabalga sobre los helicópteros que bajo el estruendo de las Valkirias destrozan (en una escena memorable) un poblado vietnamita sin la menor compasión. Igual de alucinógenas resultan las escenas nocturnas por ese caudal que se acerca a la pesadilla, que se suaviza cuando los soldados observan el espectáculo de las chicas playboy que desatan el deseo carnal de los allí presentes. Sin embargo, este momento de evasión solo es un pequeño alto en el deambular de la patrullera que prosigue su viaje por la corriente onírica donde Willard se descubre atrapado al lado de sus compañeros, quienes, al igual que él, empiezan a sentir en su propia carne como la misión que han emprendido (y de la que poco o nada saben) se transforma en el viaje hacia la locura que habita en ellos mismos y en ese entorno de muerte que la potencia.

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