miércoles, 24 de agosto de 2011

Uno Rojo división de choque (1980)

La Uno Rojo división de infantería se convierte durante la Segunda Guerra Mundial en la punta de lanza del ejército de los Estados Unidos. Desde el norte de África hasta Alemania, los miembros de esta división de soldados dejan su piel y su vida en una serie de batallas cruciales y demenciales, donde la desesperación, el miedo y la muerte se convierten en inseparables compañeros de viaje. La historia que cuenta Samuel Fuller, es un relato ficticio que como anuncia al inicio de Uno Rojo División de choque (The Big Red One) se basa en la realidad que él vivió durante la contienda “Esta es la vida de ficción basada en la muerte real”. Sam Fuller, director de carácter independiente y soldado condecorado, desarrolló una historia que presenta como protagonistas a un sargento veterano (Lee Marvin), aquien acompañan: Griff (Mark Hamill), Zab (Robert Carradine), Vinci (Bobby Di Cicco) y Johnson (Kelly Ward), miembros de la Uno Rojo. Estos cuatro jóvenes, miembros originales del pelotón del sargento, han sido testigos de la muerte de sus compañeros, y de los sustitutos de estos. Esta constante les conduce a mostrar un desinterés absoluto hacia sus nuevos compañeros, no desean saber sus nombres, ¿para qué si pronto estarán muertos? Lo único que les importa es no ser los siguientes. Por ello, para continuar con vida, no hay nada mejor que permanecer al lado de ese sargento, hombre curtido en mil batallas, de las que ha salido indemne, que semeja por encima de todo y todos. Este sargento se convierte en el alma del grupo, un soldado de verdad, no un niño como los hombres que manda. Se muestra duro, leal, experimentado, intuitivo, pero también desencantado, consciente del inútil sacrificio que significan las numerosas pérdidas humanas, pero asume su posición y no duda en enviar a sus hombres a la muerte, si es preciso, del mismo modo que no dudaría en matar a quien intentase desertar o a quien no acatase las órdenes recibidas, por muy suicidas que sean. Sobrevivir es lo primero y para ello deben matar al enemigo, ellos no asesinan, son soldados y se encuentran en guerra con un enemigo que les planta cara y que les amenaza constantemente, tampoco sus enemigos lo hacen porque comparten los mismos pensamientos. Desembarco tras desembarco la guerra avanza, las batallas se suceden y van quedando atrás lugares como la costa del norte de África, Sicilia, Italia e incluso Normandía hasta adentrarse en una Europa en la que resiste el ejército alemán. Pero para aquel entonces ellos son los veteranos, los hombres que se han enfrentado a la muerte, al enemigo y a sí mismos, y por suerte continúan con vida. Uno Rojo división de choque no es una película bélica sin más, es un film repleto de crítica que expone una situación real: la fortuna que significa sobrevivir, el mayor honor que existe en la guerra. Samuel Fuller se basó en su propia experiencia en combate para presentar la terrible cotidianidad a la que se ven expuestos estos soldados, muchos de ellos inexpertos, casi niños, que saben que su vida puede terminar en cualquier momento, un conocimiento duro y cruel que les afecta en sus comportamientos y en sus relaciones. Los protagonistas de la película de Fuller no son héroes, ni quieren serlo, si por ellos fuese tampoco estarían bajo el fuego enemigo, sin embargo, no les queda otra alternativa y deben asumir su condición de prescindibles y la cercana posibilidad de la muerte. Constantemente son enviados a luchar, a tomar la iniciativa y a exponerse al peligro letal que significa ser los primeros en avanzar por territorio enemigo. Son hombres que no creen en nada más que en continuar con vida, porque es la única realidad a la que se pueden aferrar. Sobrevivir es la verdadera victoria, heroicidad que un director de carácter y de enorme talento como lo era Samuel Fuller expuso sin tapujos en Uno Rojo división de choque.

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