sábado, 23 de marzo de 2013

Sucedió el 20 de julio (1955)

Ante tanta locura, muerte y destrucción, un grupo de políticos y oficiales del ejército alemán planea un atentado contra Hitler; su objetivo pasa por devolver a Alemania la sensatez, y de ese modo acabar con la guerra en la que medio mundo se ve envuelto. Sucedió el 20 de julio (Es geschah am 20 Juli) al contrario que Valkiria (2008), la película de Bryan Singer que aborda los mismos hechos, se desarrolla en un solo día, durante una jornada que pudo cambiar el curso de los acontecimientos. Los primeros minutos del film transcurren en una sala donde se descubre a los líderes del complot, de este encuentro se deduce que los preparativos se hicieron con anterioridad a esa tensa jornada (los cuales ocupan la primera hora del film de Singer). Entre los presentes en la habitación se encuentra el coronel Stauffenberg (Bernhard Wicki), el hombre que debe acudir a la guarida del lobo para presenciar la reunión entre el jefe de estado y la mayoría de sus colaboradores; aunque su verdadero cometido consiste en dejar en las cercanías del canciller una cartera de cuero, en cuyo interior se oculta material explosivo. Estos hechos se producen en la primera parte del film de G.W.Pabst, donde el tenso protagonismo recae exclusivamente en ese oficial que ha perdido una mano y un ojo como consecuencia de su intervención en la contienda a la que desea poner fin. Tras pasar las medidas de seguridad del complejo, de nuevo le asaltan las dudas, sobre todo cuando descubre que el encuentro no tendrá lugar en el bunker, donde la bomba vería aumentada su potencia, sino en la sala de conferencias, pero Stauffenberg sabe que debe continuar adelante para que su país vuelva a ser un lugar donde la razón se imponga a la locura y a la intolerancia desatada tiempo atrás. Tras dejar el maletín en su destino, el coronel abandona la sala convencido de que ha cumplido su misión, sin embargo un imprevisto provoca que la cartera se aleje lo suficiente para no alcanzar al objetivo. La explosión se produce, las comunicaciones se cortan, y Valkiria debe comenzar, no obstante la movilización de las tropas que deben controlar Berlín sufre un retraso de tres horas como consecuencia de la indecisión de los conspiradores que se encuentran en la capital. Esa falta de precisión en el plan, debido a un mensaje incomprensible que llega desde la guarida del lobo, crea la confusión en los oficiales que tienen que ordenar la puesta en marcha de la operación, la cual no se inicia hasta que Stauffenberg regresa a la capital y asegura que la bomba ha explotado, y por lo tanto Hitler ha muerto. A partir de ese instante las tropas de reserva se movilizan y cumplen las órdenes de arrestar a miembros de la SS y de la Gestapo, del igual modo que controlan puntos estratégicos. Pero lo que podría haber sido un éxito se convierte en un fracaso cuando se restablecen las comunicaciones y se descubre que el líder nazi continúa con vida, noticia que provoca un cambio de comportamiento en los oficiales al frente del ejército de reserva, viniéndose abajo la Operación Valkiria, con la que se pretendía un giro radical en la política alemana y el fin de una guerra que costaría millones de vidas humanas. Sucedió el 20 de julio es una tensa y precisa recreación de los hechos producidos ese día del verano de 1944, realizada desde la experiencia de un director cuya carrera se encontraba a punto de finalizar después de más de treinta años en la brecha, dejando tras de sí varias obras maestras del cine mudo. 

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