miércoles, 13 de marzo de 2013

Rebeldes (1983)


Después de la ruina financiera que supuso Corazonada (1982), Francis Ford Coppola dirigió dos largometrajes basados en sendas novelas de Susan E.Hinton que giran alrededor de adolescentes dentro de ambientes marginales que les empujan hacia la violencia y la delincuencia que se observa en el entorno. La ley de la calle (Rumble fish) Rebeldes (The Outsiders) fueron rodadas el mismo año, siendo la primera más personal y arriesgada que la segunda, más adecuada a las exigencias comerciales, plagada de jóvenes rostros (Tom CruiseRalph MacchioRob LoweEmilo EstevezPatrick Swayze o Diane Lane) que poco después alcanzarían el estrellato, aunque la mayoría de ellos, a excepción de Matt DillonDiane Lane y, sobre todo, Tom Cruise, verían como dicho estatus se vendría abajo con el paso de la década. Rebeldes muestra una excelente fotografía en color que se opone al blanco y negro dominante en La ley de la calle, de igual modo también varía su puesta en escena o el tratamiento de los personajes, más próximos a los adolescentes de Rebelde sin causaCoppola presentó a sus "grasientos" como carne de cañón, condenados por sus carencias afectivas y económicas, opuestas a las que se descubren en los "dandis", adolescentes que disfrutan de una posición privilegiada. En ambas facciones se descubren prejuicios creados con anterioridad a su aceptación del orden social que imposibilita su acercamiento, realidad que conlleva la frustración y la sensación de perdida que se descubre en los tres protagonistas, que en Dallas (Matt Dillon) se convierten en un constante estado de rechazo que expresa mediante el empleo de la violencia. No obstante, ninguno de los jóvenes rebeldes puede considerarse responsable de su situación colectiva o personal, atrapados y confundidos ante los prejuicios, la delincuencia, la falta de oportunidades o la ausencia de apoyos afectivos, carencias que generan las barreras, los complejos y las dudas que habitan en muchachos como Ponnyboy (C.Thomas Howell) o Johnny (Ralph Macchio). Estos dos adolescentes, los más jóvenes del grupo, mantienen una estrecha relación que les permite hablar de desengaños, ilusiones o problemas familiares, así se descubre que ninguno de ellos es un mal chico, sin embargo no tardan en ser atacados por varios "dandis", y Johnny, en un momento de desesperación, apuñala a uno de ellos para salvar a su amigo. Asustados y conscientes de la gravedad del asunto buscan la ayuda de Dallas, y este les aconseja que se escondan en una iglesia abandonada, donde poco después los tres se convierten en héroes al salvar a un grupo de niños de un incendio. A pesar del gesto heroico, Dallas y Johnny están condenados a perecer dentro de ese entorno donde nunca han encontrado más afecto que el de sus amigos, insuficiente para sobrevivir o encontrar una salida a la agonía espiritual que padecen, a la que se suma la física después de la hazaña de la que se hacen eco la prensa. Durante su convalecencia en el hospital, Johnny descubre aspectos vitales que merecen ser vividos, y aunque para él ya no exista posibilidad, sí la hay para su amigo Ponnyboy, a quien ayuda a comprender que las diferencias no son fruto tanto de imposiciones ajenas, sino de ellos mismos al perder la inocencia y al aceptar las ideas preconcebidas que minimizan sus oportunidades.

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