jueves, 16 de febrero de 2012

Bullitt (1968)

El teniente de policía Frank Bullitt (Steve McQueen) vive en una cloaca, según afirma su novia (Jacqueline Bisset) tras descubrir el cuerpo de una mujer asesinada; Bullitt sabe que Cathy dice la verdad, sobre todo cuando ya ha transcurrido buena parte de su investigación. Un par de días atrás, Bullitt recibió el encargo de proteger al testigo estrella que Walter Chalmers (Robert Vaughn) quería presentar en su juicio contra el crimen organizado. Para el teniente Bullitt éste era uno más de entre los muchos casos que había llevado, así pues organizó su equipo de trabajo y se dirigió al hotel donde Chalmers había escondido a Johnny Roos. Confirmados los turnos de guardia, Bullitt abandonó la habitación donde no tardarían en introducirse dos asesinos que dispararon contra el testigo y el policía que le custodiaba. ¿Cómo han podido localizar su paradero? Una buena pregunta, y Bullitt que es un buen policía se la hizo, llegando a la conclusión de que sólo su equipo y Chalmers sabían dónde se ocultaba Johnny Roos. Este hecho produjo un primer enfrentamiento entre el fiscal que amenazó con hundir su carrera policial y un teniente que no se amilanó, porque tiene su propio criterio y sigue sus propias normas. La discusión entre Bullitt y Chalmers dijo mucho acerca de ambos, como también levantó suspicacias en torno a la figura del segundo (y confirma que el policía guarda ciertos parecidos con los agentes de la ley de los policíacos de la década siguiente). Consciente de que intentarían un nuevo atentado contra el herido, Bullitt decidió permanecer en el hospital para enfrentarse a un asesino que no podía volver a fallar. Bullitt fracasó en su empeño, porque el homicida consiguió su propósito. Sin embargo, el teniente no se rindió, pues el verdadero caso empezaría en ese instante. ¿Quién se encuentra detrás de ésto? ¿Cómo llegar hasta el final del asunto? Bullitt desoye las órdenes y no comunica la defunción del testigo, cuestión que le proporciona tiempo para estudiar los movimientos de la víctima antes de que fuese puesto bajo su custodia. La investigación le conduce hasta el taxista (Robert Duvall) que había llevado a Ross por varias calles de San Francisco antes de dejarle en el hotel, descubriendo de este modo que la víctima se detuvo en una cabina desde la que realizó una conferencia; una posible pista que debe investigar, pero antes... Bullitt sube a su Ford Mustang, enciende el motor, mete primera y se pone en marcha, produciéndose una espectacular persecución automovilística por la bahía de San Francisco (no permitieron rodar en el Golden Gate como era el deseo de los responsables del film) que serviría como ejemplo para posteriores persecuciones; durante su duración, Peter Yates mostró una novedosa manera de enfocar una escena de esta índole, más real, espectacular y mortífera que ninguna anterior a Bullitt.

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